Edición 912 | La banca colombiana en 2013: un ejemplo de solidez y eficiencia

Debido a un entorno internacional adverso, que implicó un aumento del riesgo financiero para Colombia y una desvalorización de los activos financieros, especialmente la deuda pública, los resultados para la banca en términos de utilidades han perdido dinamismo. A pesar de ello, la banca sigue cumpliendo con su función de adecuada irrigación de crédito a toda la economía, la solvencia se mantiene sólida en presencia de nuevos requerimientos de capital y los riesgos lucen contenidos.

La actividad crediticia ha compensado en parte la desvalorización de las inversiones, por lo que los indicadores de rentabilidad se mantienen positivos y estables, (ROA -1,96%- y ROE -14,93%-), por lo que no se espera que esto se revierta en los próximos periodos.

La fortaleza de la banca recae sobre su capacidad para continuar desarrollando su actividad en un ambiente de costos cada vez más bajos, no solo de operación sino también en los relacionados con la prestación de sus servicios, tarea que se ha venido realizando adecuadamente y que se traduce en un indicador de eficiencia cada vez más bajo. Esta tendencia se mantendrá en el segundo semestre de 2013, pues no se esperan deterioros en las condiciones de la actividad bancaria o de la economía.

El crecimiento de la cartera en lo corrido del año se encuentra siguiendo su tendencia de largo plazo y no se observan señales de un desbordamiento exagerado en el crédito que pueda afectar la estabilidad del sistema, lo que podría servir para establecer que el desempeño actual de la cartera puede interpretarse como una mayor profundización financiera. Bajo este escenario, Asobancaria estima que el crecimiento de la cartera para el cierre del 2013 se estabilice cerca al 15%.

El sistema bancario se ha fortalecido patrimonialmente gracias a la actual coyuntura en el mercado de crédito y los nuevos estándares propuestos por la regulación local. El patrimonio técnico (PT), el cual mide la fortaleza patrimonial, creció 23% en términos reales anuales, lo que implica un esfuerzo de capitalización cercano a los $10 billones. Lo anterior, es un indicio de que la banca cuenta con la suficiente solidez, no solo para continuar desarrollando su actividad sino también para contribuir a la estabilidad de todo el sistema.

Por todo ello, a pesar de que la tasa de crecimiento de las utilidades se ha reducido fuertemente, se puede considerar que el desempeño de la banca sigue siendo saludable, demostrado cómo su solidez le permite sobreaguar circunstancias difíciles sin transmitir las perturbaciones financieras al resto de la economía.

 

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