Edición 836 | Resultados de la banca en 2011 y perspectivas para 2012

En términos generales, el año pasado fue bueno para la banca colombiana. Su tamaño aumentó, se incrementó la profundidad del crédito y mejoró el acceso, al tiempo que se mantuvieron la solvencia y la rentabilidad. El sector bancario continuó, además, su proceso de internacionalización, tanto a través de la llegada de nuevos jugadores extranjeros al mercado doméstico, como mediante la incursión de más bancos colombianos en los mercados externos y la colocación de títulos de deuda en el exterior. Por otro lado, la buena posición financiera de los deudores, la adecuada mitigación de los riesgos que hacen los bancos, las mayores exigencias para otorgar préstamos, la excelente calidad de la cartera y las holgadas provisiones indican que la expansión del crédito es sostenible, sin incurrir en un desbordamiento que comprometa la estabilidad financiera de la economía.

Hacia adelante la banca enfrenta, sin embargo, varios retos. El primero es seguir creciendo con base en la profundización del crédito y la ampliación del acceso. Para lograrlo deberá continuar mitigando adecuadamente los riesgos y preservar, al mismo tiempo, la solvencia y la rentabilidad. Esto implica enormes esfuerzos para mejorar su eficiencia y reducir sus costos administrativos. Conservar la rentabilidad es un desafío apremiante para garantizar un adecuado flujo de recursos al sector, que le permita, por una parte, mantener el ritmo de expansión que requiere la economía para aumentar permanentemente su tasa de crecimiento potencial. Y por otra, continuar el proceso de innovación, con el propósito de ampliar el acceso al paso requerido para mejorar el bienestar de la población. Enfrentar estos retos en 2012 será más difícil, tanto por el estrechamiento previsible de la postura monetaria, como por las mayores precauciones macroprudenciales y el activismo legislativo y regulatorio.

 

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Edición 835 | La situación de la liquidez en Colombia

La liquidez es una de las variables fundamentales para el normal desarrollo de la actividad de intermediación financiera: un exceso de liquidez estimula expansiones del crédito y burbujas de precios en el nivel macrofinanciero, y revela un uso ineficiente de los recursos en el nivel microfinanciero. Por su parte, una escasez frena el crecimiento económico y señala el comienzo de problemas más serios de solvencia para las entidades financieras. Debido a la coyuntura internacional, se ha impuesto un seguimiento cada vez más cercano de los indicadores de liquidez.

En el caso colombiano, el escenario de 2011 estuvo caracterizado por una transición de una situación de amplia liquidez a una en la cual se empiezan a manifestar algunas estrecheces en esa variable. Para comenzar, los agregados monetarios crecieron por encima del PIB nominal. Los agentes percibieron que la liquidez era abundante. En consecuencia, la política monetaria, desde febrero de 2011, inició un proceso de retiro de la liquidez mediante el aumento de su tasa de intervención en 175 puntos básicos.

La abundancia de liquidez sirvió para apalancar la expansión de la cartera, que tuvo un crecimiento más grande que el de los agregados monetarios. Debido a esto, y también al cambio de la política monetaria, las entidades financieras han tenido que modificar su estrategia de tesorería para poder fondear la expansión de la actividad crediticia. Para poder atenderla, el nivel de los activos líquidos con relación a los activos totales ha venido descendiendo desde 2009 hasta la fecha.

Una suma de eventos, como la recomposición de los activos bancarios a favor de la cartera, la desvalorización de las inversiones en títulos y la incertidumbre de los mercados financieros internacionales, tuvo como resultado en 2011 una disminución en la liquidez del mercado de valores local, reflejada principalmente en el bajo volumen de negociación en la bolsa.

Creemos que las condiciones que propiciaron la baja liquidez en el mercado de valores no van a cambiar. En términos generales, consideramos que el tránsito hacia una situación de liquidez menos holgada continuará en 2012. Fuera de los factores que ya están jugando en ese sentido, este año entrarán a jugar dos factores más, inducidos por la política económica: el primero tiene que ver con las nuevas instrucciones del Sistema de Administración del Riesgo de Liquidez (SARL), y el segundo con la modificación a la relación de solvencia que el gobierno quiere hacer este año.

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Edición 834 | Un panorama del desarrollo del sistema financiero

Durante la última década el desarrollo financiero de Colombia se aceleró, favorecido por un entorno internacional benigno, una mayor estabilidad macroeconómica y financiera, unos menores descalces y riesgos cambiarios, una mejor infraestructura para las transacciones y una regulación y supervisión más efectivas. A lo largo de este período, el SF colombiano se recuperó de los efectos de la recesión y de la crisis financiera de 1999, al tiempo que contribuyó a mejorar la competitividad de la economía, acelerar el crecimiento y mejorar el bienestar de la población. Sus mercados se profundizaron e interconectaron mejor, aumentó el número de agentes e intermediarios que participan en ellos y el acceso de los hogares y las empresas se amplió. Un síntoma del progreso alcanzado es que el SF colombiano salió avante de la crisis financiera internacional de 2007-2009, financió sin contratiempos la reactivación de la economía y está sólido para enfrentar los retos que plantea la inestabilidad financiera de Europa. Gracias al progreso alcanzado, el SF colombiano ocupa una posición intermedia alta en América Latina (AL) y su desarrollo está de acuerdo con el progreso socioeconómico del país.

Sin embargo, en algunos aspectos continúa rezagado respecto de los SFs de las economías más avanzadas. Por una parte, sus mercados son menos profundos y líquidos, al tiempo que el acceso a ellos es menos amplio. Por otra parte, la captación de recursos mediante acciones y bonos se concentra todavía en unos pocos y grandes emisores. Además, el mercado de bonos está dominado por la deuda pública, que deja poco espacio para la emisión de títulos al sector privado. Por último, la mayor parte del portafolio de los inversionistas institucionales está compuesta por títulos del gobierno. Este atraso, más que un motivo de desaliento, debe constituir el punto de referencia de los esfuerzos que debemos hacer.

Una parte importante de la brecha en tamaño de los mercados respecto de los de las economías avanzadas se debe a factores institucionales. Estos tienen que ver con el incumplimiento de los contratos, el sesgo anti-acreedor de la legislación y las distorsiones introducidas por la regulación y la tributación. Las más importantes de ellas en el caso colombiano son los topes a las tasas de interés y el GMF. El énfasis de las políticas públicas que persigan lograr una mayor profundidad de los mercados colombianos debe ponerse, en consecuencia, en mejorar el entorno institucional, mediante la eliminación de estos obstáculos.

También en el caso del acceso las políticas públicas deben orientarse hacia ahora a los factores institucionales. Estas deben reducir las asimetrías de información, para permitir un flujo más libre de datos entre los oferentes de servicios financieros, las empresas de servicios públicos, las centrales de información y los recaudadores de impuestos y de contribuciones a la seguridad social y la salud. Se requiere también un marco regulatorio amplio que incluya los medios de pago electrónicos y los proveedores de las redes a través de los cuales ellos circulan.

 

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