Edición 931 | Perspectivas económicas para 2014

En contraste con lo ocurrido en el entorno mundial y regional, el crecimiento de la economía colombiana, a una tasa estimada por Asobancaria de 4,2%, no se desaceleró el año pasado. En un entorno externo de mayor crecimiento mundial y regional, con un incremento más dinámico del comercio internacional, la actividad económica doméstica volverá a su tasa potencial en 2014. A este ritmo, la aceleración del crecimiento doméstico mantendrá el desempleo en una senda decreciente, que lo dejará por debajo de 9% al final del año.

La inflación regresará al rango objetivo establecido por el BR este año, al desvanecerse los choques de oferta favorables en los alimentos y en los bienes con precios regulados, que la llevaron abajo de su límite inferior el año pasado. De esta manera, el incremento de los precios al consumidor estará cerca de la meta puntual del emisor de 3% al terminar el año.

En ausencia de choques externos, el surgimiento de una brecha positiva del producto en 2014 obligará al BR a aumentar 100 puntos básicos su tasa de interés mínima de expansión, para llevarla a 4,25% al finalizar el año, con el fin de encausar la postura monetaria hacia la neutralidad, para evitar un recalentamiento de la economía en 2015.

Los principales riesgos que la economía colombiana enfrenta en 2014 son de origen externo. Con una menor inminencia que en 2013, se destacan entre ellos, en primer lugar, una intensificación del desacuerdo sobre la política fiscal en los Estados Unidos, que no logre elevar oportunamente el techo de la deuda pública, que paralice la administración federal o que conduzca a un ajuste fiscal más fuerte. En segundo lugar, puede agravarse de nuevo la crisis fiscal o financiera en Europa, por la fragilidad de los bancos, la lentitud para lograr la unión bancaria o las discrepancias políticas sobre las estrategias económicas y las reformas pendientes. En tercer lugar, queda la eventualidad de una crisis financiera y una abrupta desaceleración del crecimiento en China. Cualquiera de estos eventos tiene la capacidad de generar turbulencias en los mercados financieros internacionales, con consecuencias adversas sobre el crecimiento global y el comercio mundial.

A pesar que no se espera una ampliación del déficit en la cuenta corriente del país en 2014, un choque de esta naturaleza podría comprometer su financiación, con efectos negativos sobre el crecimiento doméstico. Por fortuna la economía colombiana está en buenas condiciones para sortear este tipo de eventualidades. Tiene una abundante liquidez externa, su solvencia pública y externa son sólidas, sus mercados e instituciones financieras se destacan en el mundo por su estabilidad, la tasa de cambio es flexible, la regla fiscal asegura la sostenibilidad de las finanzas públicas y el acceso a los mercados internacionales es amplio, gracias al bajo riesgo soberano y al grado de inversión.

El regreso al crecimiento potencial, los buenos fundamentos para enfrentar los choques externos, el descenso del desempleo, la estabilidad de las finanzas públicas y de los mercados financieros, no deben ser motivo de autocomplacencia. El desempleo estructural es alto y el crecimiento potencial bajo, comparados con los de otras economías emergentes. En consecuencia, el país debe aumentar su competitividad para incrementar de manera sostenida su productividad. Requiere también mejorar sus instituciones para acelerar la acumulación de los factores productivos. Y además, tiene remover las distorsiones que impiden a sus mercados funcionar de modo eficiente, para lograr asignaciones óptimas de los recursos.

 

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