Edición 808 | Una alianza para la inclusión financiera

Recuperemos la propuesta realizada por el Señor Presidente hace diez meses en la Convención Bancaria de 2010: el Gobierno se encarga de relajar algunas restricciones que impiden la bancarización y las entidades financieras se ocupan de acelerar el otorgamiento de crédito y sirven como instrumento de formalización tributaria.

La industria bancaria acogió con entusiasmo estas ideas. Sin embargo, el uso de la banca con el propósito de proveer información relevante para la autoridad tributaria, o forzar el pago significativo de impuestos, puede terminar alejando a los individuos del sistema financiero. Por eso Asobancaria considera que la utilización de la inclusión financiera con propósitos fiscales debe estar aparejada de incentivos al mayor uso del sistema financiero. Para semejante propósito se requiere, de una parte, ausencia de discriminación tributaria en contra del uso del sistema financiero y, de otra, niveles razonables de tributación.

La reforma tributaria del año pasado estableció que, para ser reconocidos como deducibles los costos, pasivos e impuestos descontables, deben ser realizados por los contribuyentes a través del sistema financiero. No se sabe cuándo va a entrar en vigencia esta norma, pero esperamos que las autoridades la desarrollen pronto. El artículo 62 de la reforma ordena al Gobierno Nacional expedir normas sobre la formación de tarifas o precios de las entidades financieras, e intervenirlos cuando se establezca que no existe suficiente competencia en el mercado. Confiamos en que dichas facultades se estarán utilizando para proteger la competencia y la libre empresa en el sector financiero y no para interferir con la operatividad de la misma, lo cual claramente le prestaría un flaco servicio a la inclusión financiera.

Las tarifas y tasas de interés que la banca cobra por sus servicios son determinantes a la hora de ofrecerlos a la población. Asobancaria ha insistido en la importancia de relajar la tasa de usura para dinamizar el otorgamiento de crédito y en especial del microcrédito. Con la modificación que se ha realizado en la fórmula de cálculo del interés bancario corriente, se ha venido liberando la tasa de usura. A pesar de que esa liberación ha sido gradual, ya existen claras de que el microcrédito viene reaccionando de forma positiva, al haber registrado entre septiembre de 2010 y abril de 2011 un incremento de 24,6% que, en términos anualizados, equivale a más de 42%.

El país está a la expectativa de una nueva propuesta de reforma tributaria. Es de esperar que dicha propuesta de reforma no tenga como propósito aumentar las tarifas impositivas. Por el contrario, la reforma debe tener como propósito racionalizar la estructura tributaria. La banca tiene particular interés en que el Gobierno considere la posibilidad de introducir estímulos para la inclusión financiera, la formalización de las transacciones en los comercios y la expansión de los medios de pago electrónicos.

La banca considera que un pacto de la naturaleza propuesta el año pasado por el Gobierno es más relevante que nunca.

 

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