Edición 775 | El entorno internacional, las guerras de divisas y los dilemas de política en Colombia

La persistencia de grandes desbalances macroeconómicos internacionales desacelera la recuperación mundial y arriesga su sostenibilidad. Estados Unidos y Europa (excluyendo Alemania), que tuvieron pronunciados excesos de gasto doméstico y endeudamiento, conservan cuantiosos déficits corrientes, carecen de demanda interna privada, deben generar ahorro y crecer con base en el comercio exterior. Por eso conservan laxa la postura monetaria, para estimular el gasto privado y debilitar sus monedas. China, Alemania y Japón tienen grandes excesos de ahorro y superávits corrientes. Deberían crecer más con base en su demanda interna y permitir la apreciación de sus monedas. Sin embargo, incapaces de generar gasto privado en las proporciones necesarias, se apoyan en las exportaciones y resisten el fortalecimiento de sus divisas. Otras economías sienten amenazada su producción y su participación en el comercio mundial por la debilidad de la moneda china (CHY). Algunas combaten la apreciación frente a la debilidad internacional del USD y a la inflexibilidad deliberada del CHY, interviniendo sus mercados cambiarios –Japón, Suiza, Corea, Brasil, Perú, México y Chile–, o imponiendo controles administrativos a los flujos provenientes del exterior –Brasil–. Los principales peligros para la recuperación mundial son la persistencia de los desbalances, la escasez de demanda privada en las economías grandes, la necesidad de crecer con base en las exportaciones y las incipientes guerras monetarias, financieras y comerciales, que pueden desencadenarse por las devaluaciones competitivas. Estas amenazas pueden transformar la recuperación mundial en una recesión de doble fondo.

Gracias a la solidez relativa de sus fundamentos macroeconómicos, comparados con los de las economías avanzadas más grandes y otros vecinos en la región, Colombia disfruta una plétora de recursos externos –ingresos por exportaciones de materias primas, inversión extranjera directa y de portafolio, crédito externo y carry trade–, que fortalece el COP. Como una parte de la apreciación es estructural, para suavizarla no hay remedio diferente que generar ahorro público. Por eso urge aprobar la regla fiscal y la reforma al sistema de regalías, para reforzar la disciplina y permitir la implementación de estrategias contra-cíclicas. Se puede también invertir parte de los ingresos extraordinarios, hasta que sea macroeconómicamente prudente, en infraestructura y ciencia y tecnología, como ha propuesto el gobierno, para mejorar la productividad de la economía y competitividad de la producción. Para minimizar la volatilidad de la tasa de cambio en el corto plazo, el BR puede seguir acumulando reservas internacionales sin exceder su límite óptimo, hasta que logre esterilizar la intervención. Lo que no debe hacer es reducir las tasas de interés, porque favorecería la formación de burbujas y desbordamientos del crédito, que arriesgarían la estabilidad financiera. Para reforzarla, puede desestimular los flujos de corto plazo implementando medidas macro prudenciales.

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