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Banca & economía divulga el punto de vista gremial sobre la coyuntura económica y financiera internacional y doméstica, las políticas públicas, regulación y supervisión sectorial y sus efectos en la economía, los mercados y el sistema financiero.

Edición 933 | Estrategias de competitividad para sostener el crecimiento

El crecimiento económico de Colombia durante la última década fue estimulado por un entorno internacional muy favorable, gracias al cual la financiación externa fue abundante y barata, los términos de intercambio altos y los ingresos por exportaciones elevados. Esas fuentes financiaron una dinámica expansión de la demanda, que haló la actividad económica, junto con unas mayores tasas de inversión, que mejoraron la capacidad de crecimiento.

Sin embargo, por la normalización de la postura monetaria en las economías avanzadas y la ralentización de las economías emergentes más grandes, a partir de este año se prevé un encarecimiento de la financiación externa, un deterioro de los términos de intercambio y un incremento menos rápido de los ingresos por exportaciones de materias primas. Por tanto, el crecimiento no será estimulado por esas fuentes externas en la misma medida que lo fue en la última década.

En consecuencia, para sostener el crecimiento en el mediano plazo, Colombia debe aumentar su productividad. De manera desafortunada, no lo logró en ese período. Para hacerlo ahora tiene que mejorar de una manera sustancial su competitividad. Los indicadores del Foro Económico Mundial muestran que el mayor rezago del país respecto de la competitividad de los de ingreso alto tiene lugar en su preparación tecnológica, la calidad de su infraestructura vial y su desarrollo institucional. En estos pilares el país está inclusive retrasado respecto del promedio latinoamericano y el de los países de ingreso medio alto.

Con unas brechas menos amplias respecto de los países de ingreso alto, Colombia también esta rezagada, en la misma proporción que el promedio latinoamericano y el de los países de ingreso medio alto, en innovación, salud, educación, eficiencia de los mercados de bienes y de trabajo, desarrollo financiero y sofisticación de los negocios. Eliminar estas brechas debe ser, por tanto, una prioridad de las políticas públicas. Es probable que por su tamaño sea más urgente recortar el rezago en las tres primeras – tecnología, infraestructura e instituciones–, pero sin descuidar las demás.

No obstante, por su impacto horizontal es importante disminuir el rezago en la educación, la ineficiencia de los mercados y el desarrollo financiero. La brecha educativa es un gran obstáculo para la competitividad. Mejorar la calidad de la educación genera beneficios sobre la innovación, la preparación tecnológica, la movilidad social, la pobreza y la equidad. Acelerar el desarrollo financiero reduce el costo de la acumulación de capital físico y humano, con efectos colaterales positivos sobre la pobreza y la equidad. Aumentar la eficiencia del mercado laboral disminuye los costos del trabajo y estimula el empleo formal, con consecuencias favorables sobre la reducción de la pobreza y la desigualdad. Incrementar la eficiencia en todos los mercados conduce a asignaciones óptimas de los recursos.

 

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Edición 932 | La banca en 2013 y sus perspectivas en 2014

El año pasado, medido en términos de activos y cartera, fue de expansión para la banca. Sin embargo, a pesar de que la actividad económica no se desaceleró, las utilidades no aumentaron. La parálisis de las utilidades disminuyó la rentabilidad de los activos y del patrimonio. Sin embargo, en su proceso de expansión, la banca logró mantener sus indicadores de calidad y cubrimiento de la cartera y mejorar los de eficiencia.

En estas condiciones, el crédito de la banca se profundizó de una manera sostenible en 2013. Con un aumento cercano al 12% en términos reales, llegó a 37% del PIB. La calidad de la cartera se mantuvo muy buena. A pesar de un pequeño incremento en el indicador de mora, éste permaneció próximo a sus mínimos históricos. Al mismo tiempo, el cubrimiento de la cartera vencida se conservó holgado, con lo cual el bajo riesgo de crédito se gestionó de una manera adecuada.

Asobancaria estima que el crédito aumentará alrededor de 14% real en 2014, con lo cual subirá a 41% del PIB, sin arriesgar la estabilidad financiera del país, por dos razones. La primera es que no se alejará mucho de su tendencia de largo plazo, con lo cual no existirá el riesgo de un desbordamiento. La segunda es que la capacidad de los deudores de cumplir con sus obligaciones es buena. Gracias a esta expansión, la banca contribuirá a financiar el retorno de la actividad económica a su tasa potencial este año.

El indicador de eficiencia (costos administrativos/activos) siguió mostrando la tendencia a la mejora de los últimos años, debido que a los costos administrativos aumentaron menos que los activos. El aumento en eficiencia resultante se traslado a los usuarios en términos de una reducción de los márgenes de intermediación y de unos menores costos de los servicios financieros.

El margen de intermediación se redujo, debido a que las tasas de interés de los créditos bancarios disminuyeron más que las tasas que pagan los bancos por los depósitos. El descenso del margen indica que hay una competencia muy intensa entre los bancos, tanto para colocar el crédito como para captar los depósitos. De esta manera, la intensificación de la competencia beneficia tanto a los demandantes de los préstamos, que pueden obtenerlos a menores tasas de interés, como a los ahorradores, que obtienen una buena rentabilidad por su dinero.

También como fruto de la competencia entre los bancos por satisfacer y conservar a los clientes, la inflación de productos financieros se redujo, lo cual favoreció una mayor inclusión financiera, tanto de las personas como de las firmas.

La solvencia de la banca cayó ligeramente el año pasado, a 14%, debido a la expansión del activo y la entrada en vigencia de la nueva composición del capital, ordenada por la SFC para mejorar su calidad. A pesar de ello, permaneció muy por encima de la ordenada por la regulación (9%).

 

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Edición 931 | Perspectivas económicas para 2014

En contraste con lo ocurrido en el entorno mundial y regional, el crecimiento de la economía colombiana, a una tasa estimada por Asobancaria de 4,2%, no se desaceleró el año pasado. En un entorno externo de mayor crecimiento mundial y regional, con un incremento más dinámico del comercio internacional, la actividad económica doméstica volverá a su tasa potencial en 2014. A este ritmo, la aceleración del crecimiento doméstico mantendrá el desempleo en una senda decreciente, que lo dejará por debajo de 9% al final del año.

La inflación regresará al rango objetivo establecido por el BR este año, al desvanecerse los choques de oferta favorables en los alimentos y en los bienes con precios regulados, que la llevaron abajo de su límite inferior el año pasado. De esta manera, el incremento de los precios al consumidor estará cerca de la meta puntual del emisor de 3% al terminar el año.

En ausencia de choques externos, el surgimiento de una brecha positiva del producto en 2014 obligará al BR a aumentar 100 puntos básicos su tasa de interés mínima de expansión, para llevarla a 4,25% al finalizar el año, con el fin de encausar la postura monetaria hacia la neutralidad, para evitar un recalentamiento de la economía en 2015.

Los principales riesgos que la economía colombiana enfrenta en 2014 son de origen externo. Con una menor inminencia que en 2013, se destacan entre ellos, en primer lugar, una intensificación del desacuerdo sobre la política fiscal en los Estados Unidos, que no logre elevar oportunamente el techo de la deuda pública, que paralice la administración federal o que conduzca a un ajuste fiscal más fuerte. En segundo lugar, puede agravarse de nuevo la crisis fiscal o financiera en Europa, por la fragilidad de los bancos, la lentitud para lograr la unión bancaria o las discrepancias políticas sobre las estrategias económicas y las reformas pendientes. En tercer lugar, queda la eventualidad de una crisis financiera y una abrupta desaceleración del crecimiento en China. Cualquiera de estos eventos tiene la capacidad de generar turbulencias en los mercados financieros internacionales, con consecuencias adversas sobre el crecimiento global y el comercio mundial.

A pesar que no se espera una ampliación del déficit en la cuenta corriente del país en 2014, un choque de esta naturaleza podría comprometer su financiación, con efectos negativos sobre el crecimiento doméstico. Por fortuna la economía colombiana está en buenas condiciones para sortear este tipo de eventualidades. Tiene una abundante liquidez externa, su solvencia pública y externa son sólidas, sus mercados e instituciones financieras se destacan en el mundo por su estabilidad, la tasa de cambio es flexible, la regla fiscal asegura la sostenibilidad de las finanzas públicas y el acceso a los mercados internacionales es amplio, gracias al bajo riesgo soberano y al grado de inversión.

El regreso al crecimiento potencial, los buenos fundamentos para enfrentar los choques externos, el descenso del desempleo, la estabilidad de las finanzas públicas y de los mercados financieros, no deben ser motivo de autocomplacencia. El desempleo estructural es alto y el crecimiento potencial bajo, comparados con los de otras economías emergentes. En consecuencia, el país debe aumentar su competitividad para incrementar de manera sostenida su productividad. Requiere también mejorar sus instituciones para acelerar la acumulación de los factores productivos. Y además, tiene remover las distorsiones que impiden a sus mercados funcionar de modo eficiente, para lograr asignaciones óptimas de los recursos.

 

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Edición 930 | El dilema entre la solidez y la eficiencia de la banca

Las entidades bancarias se enfrentan a una disyuntiva entre mantener unas mayores reservas de capital en su patrimonio para poder hacer frente a posibles situaciones de crisis o realizar una distribución de dividendos para sus accionistas. De esta manera, el banco debe buscar la mejor estrategia para maximizar su retorno sin poner en peligro su estabilidad.

En Estados Unidos y en los demás países industrializados la banca de inversión optó por una estrategia basada en un alto grado de apalancamiento para soportar el crecimiento del negocio. Esto combinado con las altas exposiciones en derivados, principalmente los llamados “activos tóxicos”, la cartera titularizada y el deterioro de las garantías, especialmente de la cartera hipotecaria, desencadenó una de las peores crisis financieras de la historia y llevó a que en el mundo se replanteara el marco de supervisión y regulación del sector financiero. La respuesta fue Basilea III.

Por el contrario, en Colombia la estrategia de negocio de la banca dista mucho de la observada en Estados Unidos, no solo por los bajos niveles de apalancamiento que históricamente se han registrado, sino también por la adecuada administración del portafolio de activos de las entidades, lo que hace que se tenga un modelo enfocado a generar un retorno, a través de una mayor rentabilidad de los activos. La preocupación mundial por la solidez del sector condujo a la expedición del Decreto 1771 de 2012, con el cual se establecieron nuevas condiciones para el cálculo del capital y por ende para el cálculo de la relación mínima de solvencia.

Cualquier medida que implique mayores requerimientos de capital representa para las entidades un trade off entre solidez y eficiencia. En efecto, la búsqueda de mayor solidez a través de este mecanismo genera, por un lado, una reducción de la oferta de crédito como consecuencia de la depuración de los instrumentos que computan dentro del capital, y por el otro, un menor apalancamiento y por tanto un menor retorno para los accionistas, el cual podría ser mitigado a través de los márgenes de intermediación.

Teniendo en cuenta lo anterior, en esta Semana se presenta un análisis de la solidez del sector a partir de las medidas adoptadas en pro de una banca más segura y estable, con el fin de determinar si existe algún en impacto en términos de la eficiencia del sector. Para ello, se realizará una revisión de las estrategias de la banca local frente a las estrategias observadas en las jurisdicciones donde se originó la crisis y se presentan dos ejercicios de estrés para constatar la capacidad del sector de hacer frente a una posible crisis como la ocurrida en 1999.

 

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Edición 929 | Corresponsales Bancarios: Servicios financieros al alcance de todos

En junio de 2006, la presencia de la banca en el país era de apenas el 72,4%. Preocupados por promover el acceso a los servicios financieros y acercarse más a sus clientes, la banca y el Gobierno Nacional crearon la posibilidad de prestar servicios financieros a través de corresponsales bancarios (CB). Efectivamente, con este medio se logró aumentar la cobertura y ofrecerle a la población la posibilidad de realizar operaciones financieras en la farmacia más cercana o con su tendero de confianza, ahorrando tiempo y dinero en desplazamientos hasta una oficina bancaria.

En junio de 2006, la presencia de la banca en el país era de apenas el 72,4%. Preocupados por promover el acceso a los servicios financieros y acercarse más a sus clientes, la banca y el Gobierno Nacional crearon la posibilidad de prestar servicios financieros a través de corresponsales bancarios (CB). Efectivamente, con este medio se logró aumentar la cobertura y ofrecerle a la población la posibilidad de realizar operaciones financieras en la farmacia más cercana o con su tendero de confianza, ahorrando tiempo y dinero en desplazamientos hasta una oficina bancaria.

En cuanto al uso y aceptación que se le ha dado a este canal, el número de transacciones en lo corrido del año, hasta septiembre, ascendió a 65,1 millones por un total de $14,3 billones de pesos.

Para poder alcanzar estas cifras fue necesario hacer más eficiente el funcionamiento de los corresponsales bancarios; en efecto, el modelo se ha ido adaptando a las distintas necesidades tanto de la oferta como de la demanda. En particular, se ha presentado una dinámica interesante en las estrategias de selección empleadas por los bancos, que ha permitido que se ponga en funcionamiento un mayor número de agentes en muy poco tiempo.

Dada la importancia de este canal y el potencial que tiene, se debe seguir trabajando en lograr una mayor cobertura de las zonas rurales del país, garantizar la permanencia de los agentes ya establecidos e incentivar su uso. En tal sentido, es deseable desarrollar, adicionalmente, la normatividad apropiada para que las entidades financieras puedan, a través de estos, vincular clientes mediante la apertura de cuentas o de productos del activo y con esto contribuir al objetivo común de aumentar la inclusión financiera en el país.

 

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Edición 928 | Evolución y retos del mercado de derivados en Colombia

En los últimos años los instrumentos derivados se han convertido en parte fundamental de la actividad económica y financiera mundial, debido a que estos le permiten a los agentes cubrirse frente a variaciones inesperadas de alguna variable relevante para su actividad. De esta forma, y por su importancia como herramientas de cobertura, el volumen negociado en los mercados internacionales de derivados se ha multiplicado por siete entre 2000 y 2013. Por su parte, en Colombia el mercado de derivados, tanto el estandarizado como el OTC, también ha presentado una tendencia creciente en los últimos años. No obstante, al comparar el volumen de negociación nacional con el de otros países latinoamericanos, observamos que todavía existe un importante potencial de desarrollo en el mercado local.

Al respecto, se han identificado varios factores que han sido determinantes en el desarrollo de los mercados de derivados de países como Estados Unidos, México o Brasil, los cuales vale la pena analizar ya que podrían ayudar a potenciar el fortalecimiento y mayor desarrollo de los mercados de derivados en Colombia. Entre estos factores se encuentra el entorno, la infraestructura, el desarrollo de mercados complementarios y el capital humano.

Analizando estos factores a nivel local se encontró que, a pesar de tener avances en varios frentes, es necesario que los esfuerzos confluyan hacia: (i) el mantenimiento de un marco macroeconómico estable, (ii) la existencia de un marco tributario que propenda por la neutralidad tributaria y que no genere sesgos sobre las decisiones de los inversionistas, (iii) que las cámaras de contrapartida central puedan compensar productos del mercado OTC y operaciones con clientes extranjeros, (iv) el aumento de los participantes y el fortalecimiento de la formación de precios en el mercado de contado, así como fomentar el uso y representatividad de las tasas de referencia de corto plazo en el mercado monetario, aspecto que potenciará la innovación de productos derivados, y (v) finalmente, es necesario que la academia o las entidades especializadas ofrezcan programas que profundicen el conocimiento de los productos derivados y sus beneficios.

De esta forma, la importancia que reviste el desarrollo de este mercado para todos los agentes de la economía genera la necesidad de que se diseñe una agenda de trabajo de mediano y largo plazo, en la cual los esfuerzos de los agentes públicos y privados sean coordinados a través de políticas macro de desarrollo y promoción de este mercado.

 

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Edición 927 | CONVERGENCIA DEL SISTEMA TRIBUTARIO PARA LA EQUIDAD – LINEAMIENTOS DE LA OCDE – DISCURSO PRONUNCIADO POR LA PRESIDENTA DE ASOBANCARIA EN EL II ENCUENTRO TRIBUTARIO

Hace algunos meses Colombia inició el proceso formal de solicitud de ingreso a la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), petición que esta aceptó y protocolizó mediante la entrega de la Hoja de Ruta el pasado 17 de septiembre, con la que se inicia un arduo trabajo entre entidades del gobierno y los respectivos comités de la Ocde, integrados por expertos de los países miembros especializados en asuntos relacionados, entre otros, con inversión, gobierno corporativo, mercados financieros, impuestos y medio ambiente.

Siguiendo los lineamientos de la Ocde, el Gobierno Nacional presentó y tramitó ante el Congreso de la República la Reforma Tributaria de 2012, con la que se buscó disminuir la desigualdad en la distribución del ingreso que se traduce en mayor equidad y reducción de la carga impositiva a las empresas con el fin de incentivar la creación de empleos formales y eliminar la informalidad.

En este proceso de convergencia hacía las políticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Colombia ha tomado importantes medidas que buscan revestir de transparencia las operaciones tributarias y combatir la evasión fiscal como por ejemplo las normas anti-abuso incluidas en la Ley 1607 de 2012.

En concordancia con lo anterior, y con el fin combatir una de las preocupaciones del grupo de los 20 que gira en torno a la competencia en materia tributaria entre jurisdicciones, algunas de ellas catalogadas como “paraísos fiscales”, el Gobierno expidió el Decreto 2193 del 7 de octubre de 2013, que determina cuáles son las jurisdicciones consideradas “paraísos fiscales” para efectos tributarios.

También Colombia ha recurrido a diversos instrumentos de política en busca de cooperación con otros países del mundo al suscribir diferentes acuerdos de intercambio de información tributaria entre los que se distinguen la Convención de Asistencia Administrativa Mutua en Materia Fiscal con la Comunidad Europea (ley 1661 de 2013), el Acuerdo de Intercambio de Información Tributaria con Estados Unidos (Ley 1666 de 2013) que permitirá la aplicación de la Ley FATCA, y otros acuerdos de naturaleza tributaria que incluyen clausulas de intercambio de información con países como Chile, México, España, Suiza, Corea e India.

Por otro lado, dentro de ese mismo ánimo de convergencia con las normas de los países industrializados, es importante destacar que desde 2009 el Congreso de la República de Colombia aprobó la Ley 1314, que incorpora la adopción obligatoria de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) a partir de 2015. En la actualidad existen grandes dudas respecto de sus implicaciones tributarias. Está, por ejemplo, la valoración que, para efectos tributarios, tendrán las operaciones que realicen las entidades a partir de 2015, y otras referentes a los casos en los que debe aplicarse la norma contable cuando se presenten vacíos en las normas tributarias, de acuerdo con el artículo 165 de la Ley 1607 de 2012.

 

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Edición 926 | La iniciativa privada y la intervención del Estado

El marco institucional en Colombia permite una amplia intervención estatal en la economía, en favor de la equidad y la justicia social. Con este propósito, la Constitución Política estableció un Estado de bienestar, cuya función es garantizar el derecho a unos estándares mínimos de salario, alimentación, salud, habitación y educación a todos los ciudadanos. En caso de incumplimiento, ellos disponen de una serie de mecanismos –como la tutela– para garantizarlos. Esto ha desatado un intenso “activismo judicial”, mediante el cual los jueces ordenan al Estado cumplirlos. La Carta Política establece además que la dirección general de la economía está a cargo del Estado, al cual le otorga amplias facultades de intervención. El desarrollo jurisprudencial de algunos principios constitucionales, como el de la solidaridad social, el de la dignidad humana y el de la justicia distributiva, también conduce a un Estado con grandes obligaciones y facultades de intervención.

El hecho de que el Estado pueda intervenir no significa que tenga que hacerlo permanentemente o en todo ámbito. A pesar de que el entorno institucional en Colombia favorece y exige la intervención estatal, también establece las condiciones para el buen funcionamiento de una economía de mercado. En Colombia se respeta la propiedad privada adquirida de manera legítima, la actividad económica y la iniciativa privada son libres, la libre competencia es un derecho y el Estado, por mandato de la ley, debe impedir que se obstruya o se restrinja la libertad económica. Por tanto, el ordenamiento institucional en Colombia busca, por una parte, que le economía sea eficiente y competitiva, para que produzca de manera eficiente la mayor cantidad de bienes y de servicios con base en los cuales maximizar el bienestar de sus población. Con este propósito permite el libre desenvolvimiento de la iniciativa privada y asigna los recursos productivos a través del mercado. Al mismo tiempo, por otra parte, esas instituciones buscan que la economía se equitativa y promueven la justicia social a través de un Estado de bienestar con amplias facultades de intervención.

Resulta paradójico que con unas facultades tan amplias del Estado para corregir las fallas de eficiencia y de equidad de los mercados, éstos sean ineficientes y la economía una de las más inequitativas del mundo. Esto sugiere que la intervención del Estado en Colombia es ineficaz. Quizá una de las razones que lo explica sea que una proporción alta de la regulación económica no es diseñada por técnicos especializados. El riesgo que se corre con ello es introducir distorsiones que tienen un costo alto sobre el desarrollo libre de la iniciativa privada, la competencia y la eficiencia de los mercados. Una idea que amerita discusión es si la regulación económica, a parte de los impuestos, debería delegarse en organismos públicos de carácter autónomo –de naturaleza similar a la del Banco de la República–, dentro de los propósitos de justicia social establecidos por la Constitución. De esta manera, una regulación y unas normas diseñadas por expertos sectoriales estarían blindadas a las influencias políticas. Este tipo de marco normativo para la iniciativa privada minimizaría las distorsiones en los mercados, con lo cual aseguraría una mayor eficiencia, al tiempo que conseguiría una mayor equidad.

 

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Edición 925 | Para enfrentar las amenazas de fraude bancario es necesario romper paradigmas – Discurso pronunciado por la Presidenta de Asobancaria en el VII Congreso de Prevención y Seguridad

Los informes de las instituciones que se dedican a estudiar el comportamiento de la seguridad informática presentan cifras preocupantes. Según el último estudio de la empresa Symantec, las amenazas informáticas crecieron en 2012 en un 42% en relación con 2011 y se encontraron 5.291 nuevas vulnerabilidades el año pasado. Además, siete de cada 10 correos electrónicos enviados fueron los denominados spam.

En general, de todos los análisis sobre estos asuntos surgen tres conclusiones principales. Primero, las amenazas avanzan rápido y son tan cambiantes como la propia tecnología. Segundo, debido a la penetración exponencial de los móviles en la población mundial, la mayor amenaza se concentra cada vez más en el software malicioso diseñado para atacar esos dispositivos. Y tercero, la mayor parte de los ataques informáticos tiene como objetivo la malversación, el robo de datos de tarjetas de pago, de usuarios y claves financieras o fraudes similares. Es decir, el objetivo es económico y las víctimas se concentran en los usuarios o clientes bancarios.

Enfrentar esos desafíos requiere romper paradigmas sobre los cuales se han abordado estos asuntos, como por ejemplo: a) que los asuntos de seguridad informática son un problema de los ingenieros exclusivamente, b) que las amenazas de fraude están en particular dirigidas a las entidades financieras y c) que la responsabilidad frente a la prevención del fraude bancario es exclusiva del sector financiero.

Además, es necesario avanzar en el fortalecimiento de las acciones judiciales en contra de las bandas criminales. Es evidente que mientras no existan castigos ejemplares, el potencial delincuente no va a percibir suficientes riesgos como para desistir de la acción ilegal.

 

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Edición 924 | Impuestos personales: es hora de hacer cuentas

Faltan tan solo dos meses para finalizar el 2013, año en el que las personas naturales deben aplicar los cambios introducidos por la última reforma tributaria. Los más importantes son la aplicación del Impuesto Mínimo Alternativo Nacional -IMAN-, un novedoso sistema para calcular el impuesto sobre la renta que los empleados (nueva categoría de personas naturales para efectos tributarios) deben comparar con el sistema impositivo ordinario a fin de pagar el impuesto que resulte mayor.

Estas modificaciones empezaron a hacerse efectivas desde principios de 2013, por cuenta de la retención en la fuente, y se concretarán el año entrante cuando los declarantes deban presentar y pagar la declaración de renta de este año.

Asobancaria ha estimado que en 2013, cerca de medio millón de personas deberán aplicar el IMAN, cuyo aporte a los ingresos de la Nación representa el 3% del total del recaudo. Por cuenta de la aplicación del IMAN en 2013, el Gobierno espera recaudar más del doble de lo aportado en 2012.

Las nuevas medidas invitan a planificar, hacer cuentas y escoger –si es posible- el mejor esquema tributario. Planificar es una herramienta poderosa que puede marcar la diferencia entre pagar más o menos impuestos a través del mejor uso de los beneficios tributarios establecidos en la ley. Hacer una cuidadosa planeación tributaria es crucial para los contribuyentes, particularmente antes del cierre de este año fiscal.

Hay dos beneficios tributarios que son eficaces y significativos para las personas naturales ya que tienen un efecto importante en la reducción del impuesto a pagar: ahorrar en cuentas de Ahorro para el Fomento de la Construcción –AFC- y/o en los Fondos de Pensiones Voluntarias –AFP-, y tener crédito de vivienda (ver recuadro). En el caso particular del ahorro, se han identificado algunas diferencias entre tener los recursos en la AFC o la AFP, que vale la pena considerar en las decisiones de planificación tributaria.

Una comparación

Hay diferencias dependiendo de si se ahorra o no, si se tiene un crédito de vivienda o no, si las personas están clasificados como empleados asalariados o empleados independientes o como trabajadores por cuenta propia.

Para el caso de un empleado asalariado con ingresos mensuales de $10 millones, que utiliza los beneficios al tope del ahorro (en cuentas AFC o AFP) y los del crédito de vivienda, debería pagar un impuesto equivalente a 3.8% de su ingreso. Si no hace uso de estas herramientas y se acoge al IMAS, paga el 6.3%. Si no se acoge al IMAS y no ahorra y no tiene crédito de vivienda debe pagar el 11.6%. Si este empleado es independiente, debería pagar el 3.3%. Si es un trabajador por cuenta propia, pagaría 0% de su ingreso.

 

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