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La semana económica divulga el punto de vista gremial sobre la coyuntura económica y financiera internacional y doméstica, las políticas públicas, regulación y supervisión sectorial y sus efectos en la economía, los mercados y el sistema financiero.

Edición 937 | Se necesitan reglas claras para que la banca móvil se masifique y sea sostenible

Los bancos en Colombia han venido superando, con ayuda del Gobierno y del Congreso, varias de las barreras identificadas para que haya inclusión financiera. Con los corresponsales bancarios se logró, en menos de cinco años, cobertura en casi la totalidad del territorio nacional y, a pesar de la dispersión geográfica, hoy los ciudadanos tienen una banca más cerca a sus hogares. Los trámites y documentación para abrir una cuenta se han simplificado y los requisitos para obtener un crédito también comienzan a incorporar las condiciones de informalidad de la población. La banca pasó de concentrar su oferta en la parte alta de la pirámide a atender la población de menores ingresos, en un proceso que ha sido complejo, pero al cual progresivamente va entrando con éxito.

En materia de tarifas los esfuerzos son claros: la gran mayoría de los bancos tienen productos de ahorro y servicios transaccionales gratuitos o a muy bajo costo. Este proceso ha sido posible por la introducción de cambios regulatorios que han abaratado la prestación de los servicios permitiendo que se traduzcan en mejores tarifas para el consumidor financiero y, porque cada vez hay mayor competencia. La banca móvil hace parte de esos logros y es una realidad que vincula a más de dos millones de personas en plataformas que utilizan el celular para apertura de productos, virtualizando su vinculación y la realización de transacciones.

Sin embargo, la expansión de la banca móvil como instrumento de inclusión financiera está ligada a un insumo fundamental que no depende de las entidades financieras: el acceso por parte de éstas a las redes de telecomunicaciones de cada uno de los operadores celulares. A ese respecto, la Comisión de Regulación de Comunicaciones – CRC ha identificado las barreras que, desde el sector TIC, obstaculizan o inhiben el desarrollo de la banca móvil en el país, y que se centran en diferentes circunstancias asociadas al acceso a las redes de los operadores.

La masificación y sostenibilidad de la banca móvil depende de superar la problemática identificada con las empresas de telefonía celular para que el negocio sea viable y se pueda avanzar sustancialmente en la inclusión financiera. En este momento hay bancos que ofrecen banca móvil en condiciones inciertas y hay otros que están esperando a que se aclaren las reglas de juego, para saber cuáles son los términos en que se puede prestar el servicio.

Adicional al esfuerzo que han venido realizando las entidades financieras, se hace ineludible la intervención del Estado para garantizar condiciones ciertas y eficientes de acceso a las redes móviles de telecomunicaciones, sin que ello pueda verse como una afectación al negocio de las empresas de telefonía móvil, sino como un paso para generar equilibrio en los precios y costos que beneficie a la población, y haga sostenible la prestación del servicio en el largo plazo tanto para las telco como para la banca. En tal sentido, la propuesta regulatoria de la CRC diseñada para corregir barreras existentes en banca móvil, resulta objetiva, equilibrada y además tiene en cuenta los costos eficientes de las telco y su rentabilidad.

Hay que decir de manera clara que no se trata de pedir sacrificios en ingresos o rentabilidad a las telco, sino de generar condiciones justas en el acceso a las redes móviles, de manera que en el mediano plazo se logre la masificación y uso intensivo de la banca móvil, consiguiendo la sostenibilidad del modelo con un consecuente beneficio para la sociedad.

 

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Edición 936 | Gran éxito con la locomotora de la vivienda – Discurso pronunciado por la presidenta de Asobancaria en el V Foro de Vivienda.

El pasado 21 de febrero, la Presidente de Asobancaria, María Mercedes Cuéllar, instaló el V Foro de Vivienda, y manifestó que todos los indicadores de la construcción y financiación de vivienda muestran que 2013 fue uno de los mejores años del sector en los últimos cuatro lustros. La economía colombiana en su conjunto sostuvo su crecimiento el año pasado en una tasa estimada por ASOBANCARIA de 4.2%, al haber pasado de crecer 2.6% en el primer trimestre del año a 5.1% en el tercero, en buena parte como resultado del comportamiento del sector vivienda.

El foro inició con un mensaje positivo del Presidente de la República, Juan Manuel Santos, con un parte de victoria por cuenta del éxito obtenido en términos de los logros alcanzados en 2013 y las buenas perspectivas para 2014, y contó con la presencia del Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría y del Ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao. Además participaron destacados conferencistas nacionales e internacionales que plantearon diferentes propuestas con el propósito de contribuir a potenciar aún más el papel de la vivienda dentro de la economía en el próximo cuatrienio.

Esta Semana Económica ofrece el análisis expuesto por la Presidente de Asobancaria en dicho foro denominado “Vivienda: locomotora de largo alcance”. En su opinión, son tres los factores responsables del éxito: i) el aumento considerable de la inversión pública en el sector; ii) el diseño de programas de subsidios a la vivienda acorde con los requisitos de cada segmento poblacional; y iii) la articulación del sector público con el privado para su puesta en marcha. El programa de las cien mil viviendas gratuitas, el subsidio a la tasa de interés, el esquema de las 86 mil viviendas de interés prioritario para ahorradores (VIPA), se estructuraron para atender las necesidades específicas de distintos segmentos de la población. Con ello se logró mayor eficiencia y equidad en su orientación.

En su discurso, la Presidente señaló que las entidades financieras acompañaron decididamente los programas gubernamentales y que es deseable que dicho acompañamiento se dé en el marco de condiciones de mercado, de forma tal que nuevas entidades financieras se sientan incentivadas a promover el negocio hipotecario, y que las que ya están, continúen haciéndolo. En el largo plazo, la imposición de restricciones al otorgamiento de crédito le hacen un flaco favor al país, desestimulando su otorgamiento.

También mencionó que a pesar del buen desempeño, Colombia continúa con un sistema de financiamiento hipotecario limitado. Su profundidad es inferior a su potencial de largo plazo y a la que se tuvo en el pasado. El esquema hoy vigente tiene incorporada implícitamente una gran aversión al riesgo por parte de todos los actores: financiadores, constructores y compradores de vivienda. El análisis subraya que como resultado se tiene un sistema excluyente, sobre todo para la población con menor capacidad de ahorro, mermando el potencial del sector financiero en su función de posibilitar la adquisición de la vivienda financiada con crédito. El sector financiero, experto en el manejo de riesgos, podría usarse para obviar el requisito que tienen las familias de ahorrar cerca del 50% del valor de la vivienda por anticipado.

Por último planteó algunas propuestas que podrían disminuir los riesgos inherentes al sistema, ampliar la demanda y aumentar la financiación, en especial la de la población informal que, en la práctica, hoy está marginada del sistema.

 

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Edición 935 | “La banca: actor fundamental contra el lavado de activos”: Gobierno.

El lavado de activos es un fenómeno criminal que afecta a todas las economías del mundo y, en consecuencia, al bienestar de los ciudadanos. El sector que inició la lucha y se comprometió plenamente a enfrentar este delito fue el financiero, que ha desarrollado robustos modelos de administración de riesgos para prevenir que estas instituciones sean utilizadas por lavadores o financiadores del terrorismo. Gracias a lo anterior, el diseño institucional del sistema Anti Lavado de Activos y Contra la Financiación del Terrorismo (ALA/CFT) en Colombia ha recaído fundamentalmente sobre estos agentes económicos, convirtiéndose en los mayores contribuyentes para la detección, investigación y judicialización de este tipo de delitos. Los esfuerzos y el importante papel del sector financiero en la lucha contra estos flagelos se reconocen ampliamente por parte del Gobierno en la Política Nacional ALA/CFT aprobada en diciembre del 2013.

Debido a los fuertes sistemas de administración de riesgos en el sector financiero, las redes criminales han mostrado en los últimos años una tendencia a canalizar en mayor medida sus recursos hacia el sector real de la economía. Es por esto que esos agentes económicos requieren contar con instrucciones claras y precisas, impartidas por parte de sus supervisores, relacionadas con la gestión del riesgo de LA/FT. Además, deben estar acompañadas de un proceso de seguimiento para velar por su cumplimiento y, en los casos en que se requiera, proferir sanciones en relación con su gestión.

Por otro lado, el Gobierno reconoce que en el sistema nacional ALA/CFT debe existir una interrelación y una articulación de esfuerzos entre los diferentes actores, para obtener mayores y mejores resultados. Es fundamental trabajar en la coordinación entre las instituciones que realizan las acciones propias de investigación y judicialización e inclusive al interior de ellas mismas. Esa es la única manera de lograr buenas actuaciones frente a las complejas estructuras criminales que se encuentran detrás de delitos como el lavado de activos y la financiación del terrorismo.

Por su parte, es una realidad incuestionable que el sistema anti-lavado ha ganado un terreno importante con resultados evidentes a nivel mundial. No obstante, el sistema anti-terrorismo está menos desarrollado y existen múltiples vulnerabilidades que enfrentan no solo el sector financiero sino los gobiernos en general. El Conpes 3793 presenta un avance en este sentido. Sin embargo, para el sector financiero (y seguramente para otras actividades de la economía) es fundamental contar con mayor claridad frente a su papel en la detección, control y monitoreo de los recursos utilizados para financiar actos terroristas.

 

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Edición 934 | Inclusión financiera: un reto de Colombia y un objetivo de la banca

La inclusión financiera se ha vuelto un tema recurrente entre los hacedores de políticas públicas. Muestra de ello es el reciente informe Global de Desarrollo Financiero del Banco Mundial, en el que aborda la evidencia empírica del proceso de inclusión financiera y su vínculo con el desarrollo económico y equidad en el ingreso. Así mismo, plantea recomendaciones de política para aumentar la utilización de los servicios financieros entre la población. Aunque el análisis abarca tanto servicios del activo como del pasivo, en esta ocasión se revisa solo lo relacionado con cuentas de ahorro como producto transaccional.

Colombia muestra avances interesantes, sin embargo aún se encuentra rezagado frente a otras economías y existen enormes retos por llegar al total de la población adulta. Hay que tener en cuenta que los datos que utiliza el Banco Mundial provienen de encuestas realizadas en 2011 y no alcanzan a recoger el impacto de las plataformas móviles que están al servicio de los colombianos desde 2012, ni los efectos de contar con productos básicos sin costo. Asimismo, es fundamental comprender que permanecen las barreras asociadas con el cobro de impuestos vinculados a las transacciones financieras, como el cuatro por mil, y a los pagos en comercios. A pesar de ello, el balance en Colombia es positivo. El país ha logrado, en un periodo de tiempo relativamente corto, grandes progresos en términos de reducción de la documentación requerida para la apertura de productos, proximidad del sistema financiero, disminución del indicador de precios de productos financieros y mayor protección al consumidor financiero. Se han implementado políticas concretas y efectivas en varias de los frentes identificados para la masificación de productos de ahorro y transaccionales, entre las cuales se destacan la dispersión de subsidios del gobierno a través de la banca móvil, pagos electrónicos a los proveedores del gobierno, incentivos al ahorro en plataformas móviles y el ofrecimiento de cuentas básicas sin costo. Se debe seguir trabajando en diseño de productos adecuados a las necesidades y características de los consumidores, pagos por internet, interoperabilidad en las plataformas de servicios móviles, promoción de la competencia entre los proveedores de servicios financieros y educación financiera para la población.

El uso del sistema financiero puede medirse desde la oferta o desde la demanda, siendo igualmente válidos los análisis. La encuesta del Banco Mundial (demanda) arroja que el 30% de la población adulta en Colombia tiene cuenta de ahorros, mientras que los datos de Asobancaria (oferta) señalan que este porcentaje alcanza el 41% población.

Según el Banco Mundial el grado de inclusión financiera de un país está determinado por sus niveles de ingreso per cápita y desigualdad. No obstante, hay países que han logrado la inclusión financiera a pesar de su bajo nivel de ingreso. Ese es el reto.

 

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Edición 933 | Estrategias de competitividad para sostener el crecimiento

El crecimiento económico de Colombia durante la última década fue estimulado por un entorno internacional muy favorable, gracias al cual la financiación externa fue abundante y barata, los términos de intercambio altos y los ingresos por exportaciones elevados. Esas fuentes financiaron una dinámica expansión de la demanda, que haló la actividad económica, junto con unas mayores tasas de inversión, que mejoraron la capacidad de crecimiento.

Sin embargo, por la normalización de la postura monetaria en las economías avanzadas y la ralentización de las economías emergentes más grandes, a partir de este año se prevé un encarecimiento de la financiación externa, un deterioro de los términos de intercambio y un incremento menos rápido de los ingresos por exportaciones de materias primas. Por tanto, el crecimiento no será estimulado por esas fuentes externas en la misma medida que lo fue en la última década.

En consecuencia, para sostener el crecimiento en el mediano plazo, Colombia debe aumentar su productividad. De manera desafortunada, no lo logró en ese período. Para hacerlo ahora tiene que mejorar de una manera sustancial su competitividad. Los indicadores del Foro Económico Mundial muestran que el mayor rezago del país respecto de la competitividad de los de ingreso alto tiene lugar en su preparación tecnológica, la calidad de su infraestructura vial y su desarrollo institucional. En estos pilares el país está inclusive retrasado respecto del promedio latinoamericano y el de los países de ingreso medio alto.

Con unas brechas menos amplias respecto de los países de ingreso alto, Colombia también esta rezagada, en la misma proporción que el promedio latinoamericano y el de los países de ingreso medio alto, en innovación, salud, educación, eficiencia de los mercados de bienes y de trabajo, desarrollo financiero y sofisticación de los negocios. Eliminar estas brechas debe ser, por tanto, una prioridad de las políticas públicas. Es probable que por su tamaño sea más urgente recortar el rezago en las tres primeras – tecnología, infraestructura e instituciones–, pero sin descuidar las demás.

No obstante, por su impacto horizontal es importante disminuir el rezago en la educación, la ineficiencia de los mercados y el desarrollo financiero. La brecha educativa es un gran obstáculo para la competitividad. Mejorar la calidad de la educación genera beneficios sobre la innovación, la preparación tecnológica, la movilidad social, la pobreza y la equidad. Acelerar el desarrollo financiero reduce el costo de la acumulación de capital físico y humano, con efectos colaterales positivos sobre la pobreza y la equidad. Aumentar la eficiencia del mercado laboral disminuye los costos del trabajo y estimula el empleo formal, con consecuencias favorables sobre la reducción de la pobreza y la desigualdad. Incrementar la eficiencia en todos los mercados conduce a asignaciones óptimas de los recursos.

 

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Edición 932 | La banca en 2013 y sus perspectivas en 2014

El año pasado, medido en términos de activos y cartera, fue de expansión para la banca. Sin embargo, a pesar de que la actividad económica no se desaceleró, las utilidades no aumentaron. La parálisis de las utilidades disminuyó la rentabilidad de los activos y del patrimonio. Sin embargo, en su proceso de expansión, la banca logró mantener sus indicadores de calidad y cubrimiento de la cartera y mejorar los de eficiencia.

En estas condiciones, el crédito de la banca se profundizó de una manera sostenible en 2013. Con un aumento cercano al 12% en términos reales, llegó a 37% del PIB. La calidad de la cartera se mantuvo muy buena. A pesar de un pequeño incremento en el indicador de mora, éste permaneció próximo a sus mínimos históricos. Al mismo tiempo, el cubrimiento de la cartera vencida se conservó holgado, con lo cual el bajo riesgo de crédito se gestionó de una manera adecuada.

Asobancaria estima que el crédito aumentará alrededor de 14% real en 2014, con lo cual subirá a 41% del PIB, sin arriesgar la estabilidad financiera del país, por dos razones. La primera es que no se alejará mucho de su tendencia de largo plazo, con lo cual no existirá el riesgo de un desbordamiento. La segunda es que la capacidad de los deudores de cumplir con sus obligaciones es buena. Gracias a esta expansión, la banca contribuirá a financiar el retorno de la actividad económica a su tasa potencial este año.

El indicador de eficiencia (costos administrativos/activos) siguió mostrando la tendencia a la mejora de los últimos años, debido que a los costos administrativos aumentaron menos que los activos. El aumento en eficiencia resultante se traslado a los usuarios en términos de una reducción de los márgenes de intermediación y de unos menores costos de los servicios financieros.

El margen de intermediación se redujo, debido a que las tasas de interés de los créditos bancarios disminuyeron más que las tasas que pagan los bancos por los depósitos. El descenso del margen indica que hay una competencia muy intensa entre los bancos, tanto para colocar el crédito como para captar los depósitos. De esta manera, la intensificación de la competencia beneficia tanto a los demandantes de los préstamos, que pueden obtenerlos a menores tasas de interés, como a los ahorradores, que obtienen una buena rentabilidad por su dinero.

También como fruto de la competencia entre los bancos por satisfacer y conservar a los clientes, la inflación de productos financieros se redujo, lo cual favoreció una mayor inclusión financiera, tanto de las personas como de las firmas.

La solvencia de la banca cayó ligeramente el año pasado, a 14%, debido a la expansión del activo y la entrada en vigencia de la nueva composición del capital, ordenada por la SFC para mejorar su calidad. A pesar de ello, permaneció muy por encima de la ordenada por la regulación (9%).

 

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Edición 931 | Perspectivas económicas para 2014

En contraste con lo ocurrido en el entorno mundial y regional, el crecimiento de la economía colombiana, a una tasa estimada por Asobancaria de 4,2%, no se desaceleró el año pasado. En un entorno externo de mayor crecimiento mundial y regional, con un incremento más dinámico del comercio internacional, la actividad económica doméstica volverá a su tasa potencial en 2014. A este ritmo, la aceleración del crecimiento doméstico mantendrá el desempleo en una senda decreciente, que lo dejará por debajo de 9% al final del año.

La inflación regresará al rango objetivo establecido por el BR este año, al desvanecerse los choques de oferta favorables en los alimentos y en los bienes con precios regulados, que la llevaron abajo de su límite inferior el año pasado. De esta manera, el incremento de los precios al consumidor estará cerca de la meta puntual del emisor de 3% al terminar el año.

En ausencia de choques externos, el surgimiento de una brecha positiva del producto en 2014 obligará al BR a aumentar 100 puntos básicos su tasa de interés mínima de expansión, para llevarla a 4,25% al finalizar el año, con el fin de encausar la postura monetaria hacia la neutralidad, para evitar un recalentamiento de la economía en 2015.

Los principales riesgos que la economía colombiana enfrenta en 2014 son de origen externo. Con una menor inminencia que en 2013, se destacan entre ellos, en primer lugar, una intensificación del desacuerdo sobre la política fiscal en los Estados Unidos, que no logre elevar oportunamente el techo de la deuda pública, que paralice la administración federal o que conduzca a un ajuste fiscal más fuerte. En segundo lugar, puede agravarse de nuevo la crisis fiscal o financiera en Europa, por la fragilidad de los bancos, la lentitud para lograr la unión bancaria o las discrepancias políticas sobre las estrategias económicas y las reformas pendientes. En tercer lugar, queda la eventualidad de una crisis financiera y una abrupta desaceleración del crecimiento en China. Cualquiera de estos eventos tiene la capacidad de generar turbulencias en los mercados financieros internacionales, con consecuencias adversas sobre el crecimiento global y el comercio mundial.

A pesar que no se espera una ampliación del déficit en la cuenta corriente del país en 2014, un choque de esta naturaleza podría comprometer su financiación, con efectos negativos sobre el crecimiento doméstico. Por fortuna la economía colombiana está en buenas condiciones para sortear este tipo de eventualidades. Tiene una abundante liquidez externa, su solvencia pública y externa son sólidas, sus mercados e instituciones financieras se destacan en el mundo por su estabilidad, la tasa de cambio es flexible, la regla fiscal asegura la sostenibilidad de las finanzas públicas y el acceso a los mercados internacionales es amplio, gracias al bajo riesgo soberano y al grado de inversión.

El regreso al crecimiento potencial, los buenos fundamentos para enfrentar los choques externos, el descenso del desempleo, la estabilidad de las finanzas públicas y de los mercados financieros, no deben ser motivo de autocomplacencia. El desempleo estructural es alto y el crecimiento potencial bajo, comparados con los de otras economías emergentes. En consecuencia, el país debe aumentar su competitividad para incrementar de manera sostenida su productividad. Requiere también mejorar sus instituciones para acelerar la acumulación de los factores productivos. Y además, tiene remover las distorsiones que impiden a sus mercados funcionar de modo eficiente, para lograr asignaciones óptimas de los recursos.

 

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Edición 930 | El dilema entre la solidez y la eficiencia de la banca

Las entidades bancarias se enfrentan a una disyuntiva entre mantener unas mayores reservas de capital en su patrimonio para poder hacer frente a posibles situaciones de crisis o realizar una distribución de dividendos para sus accionistas. De esta manera, el banco debe buscar la mejor estrategia para maximizar su retorno sin poner en peligro su estabilidad.

En Estados Unidos y en los demás países industrializados la banca de inversión optó por una estrategia basada en un alto grado de apalancamiento para soportar el crecimiento del negocio. Esto combinado con las altas exposiciones en derivados, principalmente los llamados “activos tóxicos”, la cartera titularizada y el deterioro de las garantías, especialmente de la cartera hipotecaria, desencadenó una de las peores crisis financieras de la historia y llevó a que en el mundo se replanteara el marco de supervisión y regulación del sector financiero. La respuesta fue Basilea III.

Por el contrario, en Colombia la estrategia de negocio de la banca dista mucho de la observada en Estados Unidos, no solo por los bajos niveles de apalancamiento que históricamente se han registrado, sino también por la adecuada administración del portafolio de activos de las entidades, lo que hace que se tenga un modelo enfocado a generar un retorno, a través de una mayor rentabilidad de los activos. La preocupación mundial por la solidez del sector condujo a la expedición del Decreto 1771 de 2012, con el cual se establecieron nuevas condiciones para el cálculo del capital y por ende para el cálculo de la relación mínima de solvencia.

Cualquier medida que implique mayores requerimientos de capital representa para las entidades un trade off entre solidez y eficiencia. En efecto, la búsqueda de mayor solidez a través de este mecanismo genera, por un lado, una reducción de la oferta de crédito como consecuencia de la depuración de los instrumentos que computan dentro del capital, y por el otro, un menor apalancamiento y por tanto un menor retorno para los accionistas, el cual podría ser mitigado a través de los márgenes de intermediación.

Teniendo en cuenta lo anterior, en esta Semana se presenta un análisis de la solidez del sector a partir de las medidas adoptadas en pro de una banca más segura y estable, con el fin de determinar si existe algún en impacto en términos de la eficiencia del sector. Para ello, se realizará una revisión de las estrategias de la banca local frente a las estrategias observadas en las jurisdicciones donde se originó la crisis y se presentan dos ejercicios de estrés para constatar la capacidad del sector de hacer frente a una posible crisis como la ocurrida en 1999.

 

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Edición 929 | Corresponsales Bancarios: Servicios financieros al alcance de todos

En junio de 2006, la presencia de la banca en el país era de apenas el 72,4%. Preocupados por promover el acceso a los servicios financieros y acercarse más a sus clientes, la banca y el Gobierno Nacional crearon la posibilidad de prestar servicios financieros a través de corresponsales bancarios (CB). Efectivamente, con este medio se logró aumentar la cobertura y ofrecerle a la población la posibilidad de realizar operaciones financieras en la farmacia más cercana o con su tendero de confianza, ahorrando tiempo y dinero en desplazamientos hasta una oficina bancaria.

En junio de 2006, la presencia de la banca en el país era de apenas el 72,4%. Preocupados por promover el acceso a los servicios financieros y acercarse más a sus clientes, la banca y el Gobierno Nacional crearon la posibilidad de prestar servicios financieros a través de corresponsales bancarios (CB). Efectivamente, con este medio se logró aumentar la cobertura y ofrecerle a la población la posibilidad de realizar operaciones financieras en la farmacia más cercana o con su tendero de confianza, ahorrando tiempo y dinero en desplazamientos hasta una oficina bancaria.

En cuanto al uso y aceptación que se le ha dado a este canal, el número de transacciones en lo corrido del año, hasta septiembre, ascendió a 65,1 millones por un total de $14,3 billones de pesos.

Para poder alcanzar estas cifras fue necesario hacer más eficiente el funcionamiento de los corresponsales bancarios; en efecto, el modelo se ha ido adaptando a las distintas necesidades tanto de la oferta como de la demanda. En particular, se ha presentado una dinámica interesante en las estrategias de selección empleadas por los bancos, que ha permitido que se ponga en funcionamiento un mayor número de agentes en muy poco tiempo.

Dada la importancia de este canal y el potencial que tiene, se debe seguir trabajando en lograr una mayor cobertura de las zonas rurales del país, garantizar la permanencia de los agentes ya establecidos e incentivar su uso. En tal sentido, es deseable desarrollar, adicionalmente, la normatividad apropiada para que las entidades financieras puedan, a través de estos, vincular clientes mediante la apertura de cuentas o de productos del activo y con esto contribuir al objetivo común de aumentar la inclusión financiera en el país.

 

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Edición 928 | Evolución y retos del mercado de derivados en Colombia

En los últimos años los instrumentos derivados se han convertido en parte fundamental de la actividad económica y financiera mundial, debido a que estos le permiten a los agentes cubrirse frente a variaciones inesperadas de alguna variable relevante para su actividad. De esta forma, y por su importancia como herramientas de cobertura, el volumen negociado en los mercados internacionales de derivados se ha multiplicado por siete entre 2000 y 2013. Por su parte, en Colombia el mercado de derivados, tanto el estandarizado como el OTC, también ha presentado una tendencia creciente en los últimos años. No obstante, al comparar el volumen de negociación nacional con el de otros países latinoamericanos, observamos que todavía existe un importante potencial de desarrollo en el mercado local.

Al respecto, se han identificado varios factores que han sido determinantes en el desarrollo de los mercados de derivados de países como Estados Unidos, México o Brasil, los cuales vale la pena analizar ya que podrían ayudar a potenciar el fortalecimiento y mayor desarrollo de los mercados de derivados en Colombia. Entre estos factores se encuentra el entorno, la infraestructura, el desarrollo de mercados complementarios y el capital humano.

Analizando estos factores a nivel local se encontró que, a pesar de tener avances en varios frentes, es necesario que los esfuerzos confluyan hacia: (i) el mantenimiento de un marco macroeconómico estable, (ii) la existencia de un marco tributario que propenda por la neutralidad tributaria y que no genere sesgos sobre las decisiones de los inversionistas, (iii) que las cámaras de contrapartida central puedan compensar productos del mercado OTC y operaciones con clientes extranjeros, (iv) el aumento de los participantes y el fortalecimiento de la formación de precios en el mercado de contado, así como fomentar el uso y representatividad de las tasas de referencia de corto plazo en el mercado monetario, aspecto que potenciará la innovación de productos derivados, y (v) finalmente, es necesario que la academia o las entidades especializadas ofrezcan programas que profundicen el conocimiento de los productos derivados y sus beneficios.

De esta forma, la importancia que reviste el desarrollo de este mercado para todos los agentes de la economía genera la necesidad de que se diseñe una agenda de trabajo de mediano y largo plazo, en la cual los esfuerzos de los agentes públicos y privados sean coordinados a través de políticas macro de desarrollo y promoción de este mercado.

 

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