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La semana económica divulga el punto de vista gremial sobre la coyuntura económica y financiera internacional y doméstica, las políticas públicas, regulación y supervisión sectorial y sus efectos en la economía, los mercados y el sistema financiero.

Edición 1125 | Consecuencias de la baja en la calificación de Standard & Poor’s en el mercado de capitales en Colombia durante 2018: un enfoque histórico

• El Mercado de Capitales (MC) se ha constituido como uno de los ejes fundamentales para el crecimiento económico de los países ya que es uno de los medios a través de los cuales el ahorro se transforma en inversión. Debido al alto desarrollo de los mercados de capitales a nivel mundial y a la fuerte correlación existente entre los sistemas financieros globales, surge una demanda por información precisa, confiable y transparente. Como respuesta a esta necesidad de información nacen las Agencias Calificadoras de Riesgo (ACR).

• Particularmente para Colombia, una buena calificación de riesgo se ha constituido en un elemento fundamental para el desarrollo económico del país, ya que básicamente le permite a la nación acceder a créditos más baratos. En los últimos años el país ha realizado importantes avances regulatorios y de supervisión, lo que ha permitido que nuestro mercado crezca y se posicione como uno de los más importantes en Latinoamérica y como uno de los que exhibe mayores oportunidades de crecimiento a nivel mundial.

• Desde Asobancaria consideramos que la reducción de la calificación de deuda soberana por parte de S&P podría abrir la puerta para que otras firmas calificadoras tomen la misma decisión. Sin embargo, se debe considerar que Moody’s y Fitch tienen perspectivas estables sobre la calificación de Colombia, hecho que limita el riesgo de reducciones en la nota del país en el corto plazo. Por su parte, el hecho de que la perspectiva de S&P para la nueva calificación BBB- sea estable, sugiere que en el corto plazo resulte relativamente improbable que puedan efectuarse nuevas revisiones. Incluso en el escenario más ácido, Colombia no perdería el grado de inversión en 2018.

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Edición 1124 | Big Data: aprovechando los datos, el nuevo gran activo

• Se denomina Big Data a la administración y análisis de grandes cantidades de datos que no pueden tratarse de manera tradicional ya que rebasan las capacidades computacionales y límites del software que son usados normalmente para la gestión,captura y procesamiento de información.

• Gracias al Big Data, las empresas pueden cruzar millones de datos y establecer tendencias, predicciones, así como patrones de comportamiento que pueden optimizar los procesos de planeación estratégica y realizar propuestas más certeras y oportunas
en sus negocios.

• En general, para cualquier industria, el Big Data puede servir de apoyo (i) en los procesos complejos de toma de decisiones, (ii) en extraer “inteligencia” de la combinación de diversas fuentes y (iii) en el trabajo con grandes volúmenes de información. En la banca, particularmente, la aplicación del Big Data y la analítica es enorme y se focaliza en diversos procesos, muchos de estos asociados a segmentación, fidelización, gestión de riesgos, canales, cumplimiento, solvencia, gestión de fraude, atención al cliente y prevención de lavado de activos, entre otros.

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Edición 1123 | Discurso de Instalación – XX Congreso de Tesorería

• Comienza un año retador tanto en el plano económico como en el político. Pocos años han sido tan cruciales en la construcción de agendas político-económicas como el que comenzamos a transitar. Las perspectivas en materia económica son desde luego más positivas frente a las que teníamos en 2017, pero los riesgos y los desafíos, de gran calado en nuestro proceso de construcción de país, complementan un panorama económico y social que nos invita a la prudencia y asertividad en el plano democrático.

• Para Asobancaria el entorno externo de 2018 será catalogado, al igual que 2017, como un año de incertidumbre, aunque con una visión un poco más positiva frente a los resultados económicos del año pasado. El balance del primer año del gobierno Trump ha sido bastante polémico. Las tensiones con Corea del Norte, sus políticas migratorias y las consecuencias derivadas de su reforma fiscal, con la cual pretende dinamizar el crecimiento económico del país, recortando significativamente el gravamen para las empresas del 35% al 21%, son algunas de sus medidas más controversiales.

• Para las economías emergentes y europeas en materia electoral el 2018 será un año determinante, pues se llevarán a cabo elecciones presidenciales en algunas de ellas, incluida Colombia. En este sentido, la incertidumbre política es uno de los principales riesgos que, en caso de materializarse, afectaría ostensiblemente el proceso de recuperación de nuestra economía, desembocando en un aumento de la volatilidad de los precios de los activos nacionales y, por consiguiente, de la estabilidad del sistema financiero colombiano.

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Edición 1122 | Construyendo el ecosistema de pagos digitales en Colombia

• En los últimos años, el ecosistema de pagos digitales en Colombia ha venido transformándose y expandiéndose positivamente, lo que ha permitido que los colombianos usen cada vez más sus instrumentos electrónicos para estos propósitos.

• El comportamiento positivo en materia de pagos digitales en los últimos años no solo se ha dado en el mundo físico con las tarjetas y los datáfonos, sino también en el mundo virtual. El número de transacciones digitales que se hicieron en el primer semestre de 2017 creció 35,4% con respecto al primer semestre de 2016, llegando así a casi 41 millones de transacciones. El valor de estas transacciones, que alcanzó 24,5 billones de pesos (lo que configura un incremento del 26,1%), representan cerca del 4,8% del PIB.

• Más allá del incremento en los niveles de transaccionalidad, Colombia debe seguir avanzando en la construcción de un ecosistema de pagos digitales, entendiendo el ecosistema como un relacionamiento efectivo entre actores, medios e instrumentos de pago.

• Uno de los grandes retos es garantizar la interoperabilidad, entendida como la capacidad de diferentes sistemas para conectarse entre sí. No obstante, existen muchos otros aspectos en los que es necesario seguir trabajando, algunos de estos asociados con la falta de infraestructura tecnológica, la calidad del Internet, la carencia de programas de educación y capacitación en el uso de nuevas tecnologías, barreras regulatorias y normativas, entre otros. La superación de estos retos resulta imperativa para la construcción de un ecosistema de pagos digitales a la vanguardia de los estándares internacionales en el contexto de la nueva era digital.

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Edición 1121 | Balance y perspectivas crediticias 2017-2018

Semana-Economia 1120

• Según las estimaciones de Asobancaria, durante 2017 se habría presentado una
desaceleración en la dinámica de la cartera crediticia (1,9% frente al 6,1% de un año atrás).
Aunque el resultado de 2017 estuvo influenciado por consideraciones de orden contable y de base de comparación por cuenta de la pérdida del efecto de absorción de una compañía de leasing por parte de una entidad bancaria, también es cierto que el crecimiento de la cartera fue el más bajo en los últimos ocho años. En líneas generales, este comportamiento estuvo altamente influenciado por un comportamiento macroeconómico menos benigno tras el fuerte ajuste que ha venido experimentando la actividad económica a partir de 2014-2015.

• En medio del panorama de desaceleración crediticia, enmarcado por la debilidad en la
actividad productiva, resultó apenas natural el deterioro del indicador de calidad de la cartera. En efecto, Asobancaria estima que el indicador tradicional de calidad habría cerrado 2017 en 4,4%. Si bien este dato resulta ser superior frente a lo ocurrido durante los últimos años, luce acorde con la fuerte complejidad del ciclo económico y no constituye señal de alerta alguna en materia de riesgo sistémico.

• Los resultados de nuestro Indicador de Alerta Bancaria (IAB) sugieren que el grado de tensión al que estará sometido el sistema durante este año, en principio, se moderará frente a 2017. Para 2018 las condiciones de mercado están soportadas, principalmente, en (i) un repunte de la demanda interna, impulsado tanto por una reactivación de los canales de inversión como por una mayor confianza de los hogares, (ii) un mejor comportamiento del sector transable, (iii) un crecimiento sectorial favorable y (iv) unas condiciones monetarias más propicias para impulsar la economía y el crédito.

• Los diversos análisis cuantitativos y cualitativos indican que, de manera congruente con una
moderada recuperación de la economía para 2018 (2,6%), el crédito registrará una recuperación gradual. Proyectamos un crecimiento de la carteta del sector bancario cercano a 6,3% real gracias a un mejor comportamiento de las modalidades de consumo, comercial y microcrédito. El segmento de vivienda, sin embargo, presentará una ligera desaceleración, un resultado en buena parte asociado a las contracciones registradas en 2017 en los niveles de comercialización de los inmuebles habitacionales.

• Un escenario económico proclive a dinamizar la inversión y el consumo privado, en medio de un escenario de riesgos económicos relativamente acotado frente a lo observado en el período 2016-2017, permitirá generar una mejoría progresiva y sostenida de la calidad crediticia, que alcanzará niveles inferiores al 4,0%.

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Edición 1120 | 2018: Recuperación moderada en un contexto económico y político desafiante

Semana-Economia 1120

• El crecimiento del PIB en 2017 confirmó la debilidad de la economía colombiana, marcada por la baja confianza de los consumidores y el escaso dinamismo de la demanda interna. El choque en nuestros términos de intercambio del período de 2014-2015 continuó heredando ajustes en materia externa y fiscal, con importantes repercusiones en el dinamismo de la industria, el comercio, la minería y la construcción. El crecimiento de la actividad económica, que bordeó 1,5% en los tres primeros trimestres de 2017, muy por debajo registro del mismo período de 2016 (2,1%), permite hoy esperar un crecimiento del PIB en 2017 cercano al 1,8%.

• La dinámica de crecimiento reciente, acompañada de la evolución positiva de algunos de los indicadores adelantados, permite observar hoy un cambio de tendencia que da visos más sólidos de haber alcanzado un punto de inflexión en el comportamiento de la demanda agregada, antesala de un mayor dinamismo económico local. Para 2018 nuestros estimativos apuntan a un crecimiento de la economía cercano al 2,6%, un escenario que marca una recuperación moderada frente al modesto crecimiento del período 2016-2017. Estas mejores perspectivas reposan hoy en (i) la recuperación de los canales de inversión, (ii) la materialización de los mecanismos de transmisión de una política monetaria expansiva, (iii) el mayor impulso de la confianza y el consumo, (iv) la estabilidad de la inflación y (v) un escenario benigno en la dinámica de crecimiento de nuestros socios comerciales. Este crecimiento, en todo caso, continuará siendo inferior al crecimiento potencial, hoy cercano a 3,8%.

• Frente a la concreción de la recuperación, es importante reconocer que el 2018 no estará exento de riesgos y desafíos, que en caso de materializarse podrían terminar acotando los canales de recuperación. El desbalance fiscal y el elevado endeudamiento externo generan incertidumbre sobre el estado futuro de las finanzas públicas, elementos que han sido señalados por parte de las calificadoras de riesgo como de suma importancia para la preservación del grado de inversión y la estabilidad macroeconómica del país. A nivel local, la persistencia en la debilidad de la confianza de los hogares y una mayor dilación en la ejecución de inversiones públicas podrían ir en detrimento de la demanda interna.

• El escenario económico/político de 2018 es complejo, desafiante y crucial para definir agendas proclives a la construcción de un país más próspero, incluyente, competitivo y con menos brechas económicas y sociales. Plantear acciones de política que propendan hacia la estabilidad macroeconómica de largo plazo y contribuyan a la solución de los problemas estructurales en materia de productividad, competitividad y formalidad, es un imperativo para el próximo Gobierno. Estos factores se han convertido en obstáculos para el crecimiento económico y el cierre de las brechas sociales y de allí el carácter obligatorio de que la agenda de debates que se avecina en torno a las campañas presidenciales incorpore estos enormes desafíos con altura y responsabilidad. Encarar de forma acertada estos retos resulta crucial si queremos, como país, retomar sendas de crecimiento sostenibles y encaminarnos hacia estructuras productivas que permitan dinamizar nuestro tránsito hacia los estándares de la OCDE.

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Edición 1119 | Avances y desafíos en la reducción del sobreuso del efectivo en Colombia

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• A pesar de la digitalización global, el sobreuso del efectivo en muchos países continúa siendo una problemática persistente. Desafortunadamente, las consecuencias negativas para una economía por cuenta del sobreuso del efectivo no son despreciables. La nula trazabilidad entre movimientos realizados a través de dinero en efectivo facilita la realización y desaparición de rastros de actividades criminales, fomenta la informalidad y debilita la capacidad fiscal de los países.

• Asobancaria creó y lideró el denominado Proyecto F para la reducción del sobreuso del efectivo y la masificación de los medios de pago electrónico (MPE) en Colombia. Este proyecto, en el que participaron centros de pensamiento y entidades tanto del sector privado como público, se articuló como una estrategia interinstitucional que puede ser considerada como la primera de esta naturaleza en el país.

• El Proyecto F tuvo como punto de partida el diagnóstico del sobreuso del efectivo en lo relativo a sus determinantes, costos y externalidades sobre las dinámicas económicas y sociales, tratando de ofrecer respuestas que resultan de gran utilidad al momento de diseñar estrategias para desincentivar el uso del efectivo y fomentar los MPE. Las etapas posteriores del Proyecto F, que se asocian a la implementación y monitoreo de iniciativas y que se agrupan en tres grandes categorías: (i) recaudos públicos, (ii) pagos electrónicos e (iii) interoperabilidad, han evidenciado avances notorios y de allí la importancia de redoblar esfuerzos en estos frentes.

• El país dista de los referentes internacionales en materia de uso del efectivo y es prioritario que bajo el nuevo Gobierno se continúen focalizando esfuerzos para consolidar las estrategias desarrolladas y avanzar hacia un ecosistema de pagos moderno, eficiente y proclive al desarrollo económico y social de los colombianos.

 

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Edición 1118| Estado actual y perspectivas del financiamiento rural

• A lo largo de las últimas décadas, la agricultura ha venido perdiendo participación de manera sistemática y acelerada dentro de la actividad económica global. Según estadísticas del Banco Mundial, mientras en 1995 el valor agregado generado en el sector agrícola representaba cerca del 8% del PIB mundial, en 2005 dicha participación se redujo al 4,4% y en la actualidad apenas supera el 3,8%. En Colombia, incluso, la tendencia es más marcada. La participación del sector dentro del PIB total pasó del 15% en 1995 al 7,1% en la actualidad.

• En línea con la pérdida de participación del sector agrícola dentro del PIB, la cartera agropecuaria se ha mantenido notablemente rezagada con respecto a la cartera total del país y su avance en el tiempo ha sido mucho menos dinámico. En efecto, mientras la profundización de la cartera total ha aumentado cerca de 14 puntos porcentuales (pp) en el último lustro, la profundización de la cartera agropecuaria apenas lo ha hecho en 4 pp, lo que demuestra el rezago en la colocación de dicha modalidad.

• El análisis de los riesgos agropecuarios es de vital importancia, pues su materialización tiene efectos desfavorables no solo en términos de la calidad y cantidad de producción agrícola o del precio de los bienes y servicios, sino que también incide sobre los ingresos del productor y la rentabilidad del negocio. Este hecho tiene a su vez efectos nocivos sobre la capacidad de endeudamiento de las personas, el pago de sus obligaciones vigentes y el acceso a nuevos productos y servicios dentro del sistema financiero.

• Lograr un desarrollo rural sostenible requiere, entre otras cosas: (i) la adopción de un sistema de garantías que facilite el acceso de la economía campesina al crédito agropecuario, (ii) la promoción del aseguramiento rural, (iii) el fortalecimiento de la educación financiera y el fomento de la cultura del manejo integral del riesgo, (iv) la provisión de recursos de capital semilla que permitan el inicio de proyectos productivos, entre otras medidas. Solo así, con un sector rural altamente competitivo, con mayor generación de valor agregado y con mayores niveles de tecnificación y productividad, el campo se podrá consolidar como un motor de desarrollo económico y social del país.

 

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Edición 1117| El desafío público-privado frente a las finanzas personales

• Colombia ahora cuenta con una estrategia nacional en educación económica y financiera, lo que permitirá mejorar la articulación de los distintos actores y sectores en torno a la promoción de acciones que fortalezcan las habilidades de los consumidores financieros a la hora de gestionar los recursos. Resulta fundamental que dicha estrategia, tal y como se ha hecho en múltiples frentes, recoja las experiencias y lecciones aprendidas de las distintas entidades del sistema financiero.

• Asobancaria, junto con sus agremiados, ha desarrollado distintos proyectos que pueden complementar o impulsar la estrategia nacional. Programas como “Saber Más Contigo” para la población activa, “Saber Más Empresarios” para los microempresarios y la estrategia “Avanzar, Construir, Prosperar” diseñada para población vulnerable, se han convertido en estrategias fundamentales en este proceso. Todas estas iniciativas han sido desarrolladas junto con aliados públicos y privados.

• Las entidades financieras no han escatimado esfuerzos en pro del fortalecimiento de los programa de Educación Financiera (EF). En particular, a lo largo de 2016 se duplicó el alcance de personas instruidas a nivel presencial, en la mayoría de los casos usando una metodología pedagógica avalada por un organismo internacional, que incluyó el uso de portales web, redes sociales y medios masivos (TV, radio o prensa nacional).

• Si bien continuar incrementando la cobertura es una tarea importante, resulta también fundamental seguir mejorando la eficiencia de las actividades con base en las recomendaciones de los centros de estudio e innovación. Además, es necesario enfatizar la pertinencia que tiene evaluar el impacto de nuestras actividades y programas con el fin de conocer los verdaderos resultados de dichas iniciativas. Todo esto nos permitirá, como país, dar pasos firmes en el propósito de mejorar los hábitos financieros personales y familiares, consiguiendo así reducir las brechas sociales y mejorar la calidad de vida de los colombianos.

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Edición 1116| Discurso de instalación – 16° Congreso de Riesgo Financiero

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• En el plano económico, 2017 ha sido uno de los años más complejos para la economía colombiana en el nuevo siglo. Sin embargo, a pesar de la desaceleración de la economía y del crédito, en esta oportunidad los indicadores de calidad de la cartera y sus niveles de cobertura no han sido afectados de manera considerable, un hecho que obedece, en parte, a la gestión de riesgo que realizan las entidades, adaptando sus políticas y procedimientos internos para responder a la nueva realidad macroeconómica.

• En lo que resta del año y durante 2018, el sistema financiero colombiano se enfrentará a grandes retos en materia de gestión de riesgos de cara tanto a la implementación de estándares internacionales como a importantes disposiciones normativas a nivel local: (i) la implementación de la NIIF 9, (ii) la convergencia e implementación de Basilea III en términos de capital y liquidez, (iii) el papel del sistema bancario en el marco del post-conflicto y sus implicaciones en materia de gestión de riesgos, (iv) los impactos negativos de la corrupción sobre la cartera colocada en los proyectos de infraestructura y el riesgo reputacional de las entidades financieras, y (v) los efectos de la participación de las Fintech en el sistema financiero y las necesidades regulatorias respectivas.

• Asobancaria quiere resaltar con gran entusiasmo que se haya abierto la puerta a la discusión acerca de la eliminación de la tasa de usura. Hemos señalado en repetidas ocasiones que la tasa de usura es un control de precios que ha restringido la competencia y obstaculizado la inclusión y la profundización financiera, excluyendo del sistema financiero colombiano a los segmentos poblacionales con mayores niveles de riesgo.

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