- La continuidad de negocio evolucionó desde una visión institucional hacia una resiliencia compartida entre todos los actores del ecosistema financiero.
- La interconexión tecnológica incrementó la dependencia de terceros críticos, ampliando el alcance e impacto de las interrupciones operativas.
- Modelos de negocio como las finanzas embebidas impulsan la innovación, la competencia y cambian la relación de la entidad financiera con el usuario, pero demandan mayores capacidades de gestión, coordinación y ciberresiliencia.
- La regulación internacional evoluciona hacia marcos que fortalecen la resiliencia operativa, la supervisión de terceros y la gestión de riesgos tecnológicos.
- El sistema financiero ha asumido un rol proactivo en la evolución de los marcos regulatorios y, paralelamente, ha fortalecido sus propios mecanismos de gestión mediante la adopción de modelos de negocio más seguros y el establecimiento de criterios cada vez más exigentes para la selección, supervisión y gestión de terceros.

