- Las brechas económicas y financieras que enfrentan las mujeres no responden a un único evento, sino a desventajas acumuladas a lo largo del ciclo de vida, desde la infancia hasta la vejez.
- La maternidad y la distribución desigual del trabajo de cuidado continúan siendo los principales puntos de inflexión en las trayectorias laborales, de ingresos y de acumulación patrimonial de las mujeres.
- La banca puede contribuir a cerrar estas brechas mediante estrategias de bienestar financiero, productos más ajustados a las necesidades de las mujeres y nuevas herramientas para ampliar el acceso al crédito.
- Alcanzar una mayor autonomía económica femenina requiere complementar los esfuerzos del sistema financiero con políticas públicas que reduzcan las barreras estructurales asociadas al cuidado y la inclusión laboral.

