Edición 1089| Radiografía de la competitividad en Colombia

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En lo corrido de la última década, según los resultados más recientes del Índice Global de Competitividad (IGC), Colombia ha mostrado algunos progresos en el robustecimiento de la capacidad de competir de su aparato productivo. Sin embargo, sus avances se están tornando lamentablemente cada vez más modestos y su posicionamiento sigue acusando rezagos a nivel internacional. Si bien el país supera en nivel de competitividad el desempeño promedio de América Latina, aún se encuentra levemente rezagado respecto a la media de los países miembros de la Alianza del Pacífico.

• Uno de los mayores avances obtenidos en las mediciones de los distintos pilares de la competitividad en Colombia se asocian al desarrollo del mercado financiero, un avance que ha obedecido a la solidez de los bancos, a la regulación del mercado financiero y a los derechos de prestamistas y prestatarios; sobre este último punto Colombia es líder mundial desde 2015.

• Los mayores rezagos internacionales en la competitividad del aparato productivo colombiano se registran en las mediciones de la solidez institucional (agravada por la galopante corrupción) y en la eficiencia del mercado de bienes (que afecta el tamaño y la eficiencia de los mercados y retrasa la generación de valor agregado), seguidos de las falencias en materia de salud, educación primaria, infraestructura e innovación. En particular, de acuerdo con el Índice de Desempeño Logístico del Banco Mundial y el Doing Business, resulta preocupante el retroceso en la calidad de la logística durante los últimos años.

• A nivel regional, los análisis indican que para propiciar mayores avances en materia de competitividad resulta prioritario focalizar las políticas públicas hacia el fortalecimiento de las herramientas para la innovación, sofisticación y la eficiencia productiva. Lo anterior, debido a que a través de dichos pilares se puede contrarrestar con mayor rapidez los sobrecostos que generan los factores idiosincráticos de la economía colombiana.

• Con el nivel actual de competitividad, la posibilidad de aprovechar todos los potenciales económicos que se podrían generar en los años venideros se encuentra diezmada, precisamente porque es en las zonas rurales donde la capacidad de competir con el mundo es menor. En este sentido, el principal reto para la política pública está en disminuir los sobrecostos que tienen que asumir los proyectos por el hecho de realizarse en Colombia (“costo Colombia”) y en obtener provecho de los importantes avances que se han dado en materia de estabilidad macroeconómica y desarrollo del sistema financiero.

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Edición 1088| Brecha de profundización financiera en Colombia

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• Literatura económica reciente ha indagado sobre la posibilidad de que un tamaño excesivo del sistema financiero con respecto al tamaño de la actividad económica pueda conducir a una reducción en el crecimiento de la producción. Esto último se conoce como la hipótesis “too much finance”, la cual sugiere que la relación entre profundización financiera y crecimiento económico tiene forma de U invertida.

• Asobancaria ha venido evaluando la hipótesis “too much finance” y, para el caso colombiano, las estimaciones señalan que el nivel de profundización “óptimo”, aquel que bajo las condiciones actuales maximiza el crecimiento de la economía, bordea en Colombia el 58% del PIB. Asimismo, la estimación sobre el nivel a partir del cual la mayor profundización conduce a un menor crecimiento económico, sugiere que dicho nivel se alcanza cuando la profundización bordea el 116% del PIB.

• Aunque los cifras resultan de gran relevancia para el análisis, en tanto que indica el nivel máximo de profundización financiera que una economía debería tener, en el caso de la economía colombiana este valor luce aún muy lejano con respecto a su profundización actual (47% del PIB), de manera que no se constituye como señal de alerta o preocupación para las autoridades de política económica.

• La economía todavía mantiene una brecha de profundización respecto a su óptimo, por lo que resulta imperativo eliminar las restricciones a la expansión crediticia, como el impuesto a las transacciones financieras o los topes a las tasas de interés. Así mismo, resulta imprescindible seguir avanzando en materia tanto de inclusión como de educación financiera. Lo anterior teniendo en cuenta que el desarrollo financiero va más allá del concepto de profundización financiera, por lo que es necesario no solo aumentar el crédito sino mejorar los niveles de uso y cobertura del sistema, así como el conocimiento de los productos y servicios por parte de la población.

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Edición 1087| Dinámica del gasto público en Colombia

• En la primera semana de marzo, el Gobierno Nacional anunció la conformación de la denominada “Comisión de Estudio del Gasto Público y de la Inversión”, un grupo conformado por once expertos cuyo objetivo es realizar un estudio comprehensivo e integral del gasto y la inversión pública en el país. Así, tras diez meses de sesiones de trabajo, esta comisión deberá entregar un diagnóstico en el que se identifique no solo las falencias que impiden un manejo más eficiente del gasto y la inversión pública sino las oportunidades de mejora que existen en estos frentes.

• El choque petrolero generó un desbalance importante en las cuentas fiscales del país. Si bien el Gobierno intentó contrarrestar la caída en las rentas petroleras con recortes de gasto, la poca flexibilidad de algunos componentes del mismo impidió que este se ajustara en las proporciones deseadas. Adicionalmente, la notable depreciación del tipo de cambio que trajo consigo la caída en los precios del petróleo encareció el endeudamiento externo y aumentó de manera importante el pago de intereses, generando presiones adicionales sobre el gasto público.

• Pese a los notables avances que se han realizado en el país para robustecer el marco institucional fiscal y lograr una mayor sostenibilidad de las finanzas públicas, los desafíos que aún persisten no son de poca monta. Implementar una estrategia nacional para hacer más eficiente el gasto público requiere necesariamente realizar ajustes en cada uno de los componentes del mismo.

• La optimización del gasto público pasa necesariamente por: (i) una reforma al actual Sistema General de Participaciones, que no solo simplifique los criterios de asignación y distribución de las transferencias a las regiones, sino que fortalezca la capacidad de gestión y generación de ingresos de los entes territoriales; y (ii) una reforma pensional de carácter estructural, que solucione los graves problemas de cobertura, inequidad y sostenibilidad financiera del sistema de pensiones actual.

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