Hacia la masificación de los pagos electrónicos

Los constantes avances tecnológicos han permitido una rápida transformación del mundo hacia la era digital, impactando notablemente los hábitos y tendencias en casi todos los sectores de la economía. La banca no ha sido ajena a este proceso, y cada vez más sus operaciones se realizan a través de medios alternativos. Lo anterior ha tenido consecuencias directas sobre los consumidores, quienes han cambiado sus hábitos financieros y ahora exigen una conexión más rápida, segura, directa y constante con su banco.  Por esta razón, los medios de pago electrónicos (MPE) han venido ganando terreno como herramientas idóneas para la realización de las transacciones.

Los beneficios de los MPE no solo se quedan en los consumidores, sino que tiene un alto impacto en diferentes esferas de la economía y la sociedad. En efecto, en una investigación que abarcó 70 países, la agencia Moody’s estima que cada 1% de incremento en el uso de pagos electrónicos eleva el PIB en cerca de 0,04%. Cifras para nada despreciables y que, por el contrario, muestran el beneficio potencial de masificar el acceso y uso de estos medios.

Por otro lado, un mayor uso de los MPE mejora la capacidad fiscal de Gobierno, pues les ofrece una mayor vigilancia a los recursos públicos y le permite mayor trazabilidad sobre las transacciones al margen de la ley. Las empresas, por su parte, obtienen beneficios en aumentos de facturación y mejoras en el manejo de tesorería.

No obstante, el país muestra aún un rezago considerable en materia de penetración de los MPE. De hecho, según datos del Global Findex del Banco Mundial, el efectivo es aún el medio de pago preferido por casi 90% de los colombianos. Esto ocurre precisamente porque mientras que en promedio un habitante en el país realiza 20 transacciones con tarjeta, en países como Brasil o Perú realiza 50 y 25, respectivamente.

Sin duda, existen barreras que impiden la masificación de los MPE. Por un lado están las institucionales, asociadas a las distorsiones o rigideces tributarias existentes para la formalización empresarial. También están las de mercado, asociadas a la carencia de diseños de productos financieros para las personas que actualmente están excluidas del ecosistema transaccional, han venido restando tracción a la dinámica de penetración de los MPE. Por último, debemos mencionar las barreras tecnológicas (tan sólo 50% de la población cuenta con teléfonos inteligentes que le permitan utilizar los MPE), y las culturales y de educación financiera, estas últimas asociadas al desconocimiento en el uso y manejo de otras modalidades de pago diferentes al efectivo, las cuales han venido siendo un palo en la rueda adicional en esta dinámica.

Consientes de estos rezagos, la Asobancaria ha venido liderando, en alianza con el Gobierno y con diversas instituciones privadas, el diseño de varias iniciativas que han dado como resultado el Proyecto F. Un proyecto que busca generar un diagnóstico preciso e integral que permita mejorar el entendimiento sobre el uso del efectivo en Colombia, y cuyo objetivo no es otro que la masificación de los MPE a través de estrategias claras en materia de recaudos públicos, pagos electrónicos e interoperabilidad.

A manera de ejemplo, en la estrategia de recaudos públicos y bajo el liderazgo del Ministerio del Transporte, se definió un modelo de interoperabilidad comercial de peajes que busca que los usuarios tengan la opción de pagarlos de forma electrónica. Se espera crear un mecanismo que permita generar una alianza entre el sector financiero y los operadores, aportando la experiencia de pagos de los bancos.

Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, todavía persisten muchos retos que Colombia debe enfrentar en materia de bancarización, inclusión financiera y masificación de MPE. De allí la importancia del éxito de este tipo de iniciativas público-privadas si queremos dinamizar la economía, reducir costos de transacción y generar sistemas de pagos sintonizados con las nuevas generaciones y los nuevos patrones y hábitos transaccionales.

Asobancaria espera bancarizar al 85% de la población

Fuente: hoydiariodelmagdalena.com.co

Colombia tiene más de 363.000 puntos de acceso a productos financieros y 2015 terminó con 75% de los colombianos con al menos un producto financiero, de acuerdo con Asobancaria. En ese sentido, la meta para este año es que 77% de la población tenga acceso al sistema y para 2018, el objetivo es llegar a 85%, por lo que la banca tiene importantes retos para tener un sistema mucho más inclusivo. Jonathan Malagón, vicepresidente de Asobancaria, indicó que “el país va por buen camino en términos de acceso e inclusión financiera. Entre el tercer trimestre de 2014 y el mismo periodo de 2015, ingresaron al sistema financiero formal 1 millón más de colombianos. Eso significa que los niveles de bancarización pasaron de 72% a 75% y la meta para 2018 es llegar a 85%”.

VER ARTÍCULO COMPLETO AQUÍ

El Proyecto F, una ruta hacia los pagos electrónicos

Fuente: vanguardia.com

Con esta iniciativa, Asobancaria busca masificar estos medios de pago. Se calcula que, en Colombia, el promedio de transacciones anuales con tarjeta débito es de apenas 20 por habitante. En tarjetas de crédito, son menos de 10. Para el 88,2% de los colombianos, el efectivo continúa siendo el medio de pago preferido, una cifra significativa, si se tiene en cuenta que este es uno de los obstáculos para implementar los pagos electrónicos. Debido a este gran atraso que tiene el país, y con el fin de masificar los pagos electrónicos, la industria bancaria creó el Proyecto F.

VER ARTÍCULO COMPLETO AQUÍ

En Cali se debate el futuro de pagos electrónicos

Fuente: elpais.com.co

Colombia muestra aún un rezago considerable en materia de penetración de los pagos electrónicos. Según estimaciones de Asobancaria, el 88,2 % de los colombianos prefiere el efectivo a la hora de hacer pagos. Por ejemplo, el  99 % de los nacionales cancela las facturas  de sus servicios públicos con efectivo. Asimismo, cerca del 55 % recibe su salario en efectivo y un 40 % sus remesas domésticas por este medio. Santiago Castro, presidente de la Asobancaria, explicó que mientras que el promedio de transacciones anuales con tarjeta débito en el país es de 20 por habitante, el promedio en países como Brasil o Perú es de 50 y 25, respectivamente.

VER ARTÍCULO COMPLETO AQUÍ

Los sectores con más y con menos empleo formal

Fuente: eltiempo.com

Con el 96,8 por ciento de sus trabajadores enganchados con un empleo formal, el sector de servicios de electricidad, gas y agua aparece como el mejor en materia laboral. Entre tanto, pese a ser el que más nuevos puestos viene creando desde hace varios meses, el sector de comercio, hoteles y restaurantes es el que tiene la mayor tasa de informalidad en sus trabajadores. (…)  Por su parte, de acuerdo con la Asociación Bancaria (Asobancaria), además del alto nivel de formalidad en el sector, “muchas de nuestras entidades afiliadas se consagran como las instituciones más apetecidas para trabajar, no solo por su reputación dentro de sus empleados, sino por la alta demanda por capital humano de calidad”.

VER ARTÍCULO COMPLETO AQUÍ

Page 1 of 712345...Last »