Edición 953 | ¿Es sostenible el crecimiento del PIB al 6,4%?

. El crecimiento del primer trimestre de 2014 (6,4% anual), confirma que la economía está en una dinámica fase de expansión desde mediados del año pasado, que la llevó a la vanguardia en el crecimiento mundial y regional. Una tasa de crecimiento por encima de la potencial (estimada en 4,8%) desde mediados del año pasado, sugiere que la brecha del producto está próxima a cerrarse. En estas circunstancias, un exceso de demanda amplio y prolongado como el que está estimulando el crecimiento en el país, entraña varias amenazas. En primer lugar, un incremento en la inflación, que dificulte el cumplimiento de las metas. Este riesgo puede materializarse porque la inclinación al alza de la inflación al consumidor puede acelerarse, como consecuencia del fenómeno del niño, que se espera con una alta probabilidad en el segundo semestre del año. Como el mercado laboral se está apretando, también pueden surgir más adelante presiones por el costo de la mano de obra.

Existe además la eventualidad, en segundo lugar, de que el exceso de demanda interna profundice el déficit en la cuenta corriente, con lo cual se requiere mayor financiación externa. En la coyuntura actual esto no es deseable por el mayor protagonismo que la inversión extranjera de portafolio está comenzando a tener frente a la directa, como consecuencia del mayor apetito por deuda pública interna, a raíz de la repoderación del índice GBI EM de JP Morgan. Si no son bien administrados por las autoridades y los intermediarios financieros, los mayores flujos de portafolio pueden generar, en tercer lugar, un auge del crédito y burbujas en los mercados de activos. Por fortuna los intermediarios están bien capitalizados, enfrentan un bajo riesgo de crédito y lo administran de un modo muy prudente, por medio de un cubrimiento holgado. Al mismo tiempo, el buen comportamiento de la economía, las finanzas públicas y los resultados de las empresas respaldan la valorización de los activos domésticos.

Para prevenir la materialización de esos riesgos, el Banco de la República comenzó a retirar el estímulo monetario, mediante un incremento de 75 puntos básicos en su tasa mínima de expansión durante este año. También ha acumulado reservas internacionales para moderar la apreciación de la moneda. De manera paralela, el Gobierno Nacional ha cumplido la regla fiscal, para mantener una trayectoria decreciente de la deuda pública, que asegure su solvencia y preserve un espacio amplio y barato de financiación para la actividad privada. Tampoco genera un gran desahorro público, para no presionar la apreciación de la moneda. El ahorro en los períodos de auge le permite guardar fondos para gastarlos en las recesiones, cuando el crecimiento de la economía caiga dos puntos por debajo de su tasa potencial.

Para que unas tasas de crecimiento de la magnitud de la del primer trimestre de 2014 sean sostenibles en el mediano plazo, se requiere mejorar la competitividad de la economía para incrementar su productividad. Por tanto, es necesario insistir una vez más en que se precisa mejorar las instituciones del país, modernizar su infraestructura, brindar una educación de excelente calidad y con igualdad de acceso para toda la población, acelerar la innovación y el progreso tecnológico, y remover las distorsiones regulatorias y tributarias, para profundizar los mercados financieros y para ampliar el acceso de las firmas y los hogares a ellos.

 

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Edición 952 | ¿La abundancia de ingresos externos puede perturbar la estabilidad financiera en Colombia?

En las economías pequeñas y abiertas, como la colombiana, los ingresos provenientes del exterior –por exportaciones, inversión extranjera o crédito externo– tienen la capacidad de impulsar el crecimiento, pero también entrañan el riesgo de originar inestabilidad macroeconómica y financiera. Pueden generar excesos de demanda interna, que originan déficits en la cuenta corriente de la balanza de pagos, recalientan la economía, presionan la inflación al alza y aprecian la tasa de cambio. Además, cuando los mercados financieros son poco profundos, como en Colombia, la abundancia de ingresos externos puede causar inestabilidad financiera, a través de un auge insostenible del crédito y del surgimiento de burbujas en los mercados de activos.

Si la economía incurre en cualquiera de esos excesos, al ocurrir un choque que disminuya los ingresos externos o genere fugas de capital, enfrenta el peligro de desembocar en una crisis financiera y en una recesión. Sin embargo, la materialización esas amenazas depende en gran medida, por una parte, de la libertad con que cuenten las autoridades para adoptar las políticas necesarias para asimilar su impacto. Y por otra parte, de las estrategias implementadas con anterioridad, para evitar el surgimiento de desbalances macroeconómicos profundos y de desequilibrios agudos en los mercados financieros, salvaguardar la solvencia de sus intermediarios y prevenir que se expongan de una manera excesiva a los riesgos de crédito, de tasas de interés y de cambio. Entre más eficaces sean estas estrategias, mayor libertad tendrán las autoridades para responder a los choques con medidas contra cíclicas.

A finales del siglo pasado, cuando el país enfrentó una parada súbita de ingresos externos y una fuga de capital, como consecuencia de las crisis asiática y rusa, los profundos desbalances macroeconómicos, los desequilibrios en los mercados financieros, un desborde del crédito y los descalces cambiarios llevaron la economía a una crisis bancaria y a una depresión. En esa oportunidad, el régimen de banda cambiaria y la inviabilidad de las finanzas públicas impideron a las autoridades implementar medidas contra cíclicas.

En la crisis financiera internacional de 2008-2009, por el contrario, los menores desbalances fiscal y externo, la prevención de descalces cambiarios y desbordamientos del crédito, un cómodo saldo de reservas internacionales y el régimen de tasa de cambio flexible le dieron a las autoridades libertad para adoptar estrategias contra cíclicas, con el fin de sostener la demanda y restablecer la confianza.

La flexibilidad cambiaria permite ahora una plena independencia de la política monetaria, que puede adoptar posturas contracíclicas y actuar para evitar expansiones insostenibles del crédito, burbujas en los mercados de activos o imprudentes tomas de riesgo. Las autoridades disponen también de instrumentos macro prudenciales para asegurar que los intermediarios financieros permanezcan líquidos, estén bien capitalizados, tengan provisiones holgadas y no incurran en descalces cambiarios. Además, el Gobierno está obligado a acatar la regla fiscal y operar el sistema general de regalías, que le fuerzan a adoptar posiciones contra cíclicas, con base en las cuales mantiene su solvencia y refuerza la credibilidad de la política fiscal.

Por estos motivos, en la actual coyuntura la estabilidad financiera no está amenazada, como sugiere el indicador de alarmas de crisis calculado por Asobancaria.

 

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Edición 951 | El factoring: una herramienta financiera que crece con la industria.

El factoring es una herramienta financiera con grandes perspectivas y potencial de crecimiento en el mercado latinoamericano. En el caso particular de Colombia, y en especial a partir de la expedición de la Ley 1231 de 2008, la industria del Factoring ha tenido un crecimiento constante, evidenciando cada vez más su importancia dentro del desarrollo de una economía abierta a la globalización y a la inversión extranjera.

Para el Banco Mundial uno de los mecanismos para mejorar el acceso al financiamiento y promover el crecimiento y la inversión en las empresas es precisamente el factoring, pues estima que es una alternativa de financiamiento orientada primordialmente al apoyo de la micro, pequeña y mediana empresa. Si bien de manera tradicional se ha asociado el factoring a un asunto de liquidez, puesto que las empresas pueden solucionar el desfase que tienen entre los días de pago a sus proveedores y el tiempo de cobro de cartera a sus clientes, sus beneficios van mucho más allá de la simple obtención de dinero inmediato, por cuanto se convierte en una herramienta financiera que otorga ventajas adicionales como la inclusión financiera, el ingreso al mercado internacional y la asesoría y manejo de la cartera.

No obstante, para que en Colombia se incremente el uso del factoring, y se logre que genere una efectiva inclusión y profundización financiera facilitando la liquidez y el flujo de caja que las Mipyme requieren, y que además se constituya en una herramienta efectiva para el manejo de su cartera, se evidencian algunos inconvenientes que resulta necesario superar. Entre estos se cuenta la necesidad de reglamentar la factura electrónica como título valor, y contar con un sistema público centralizado de información sobre las operaciones de factoring, que contenga la trazabilidad de los títulos, lo cual facilitará el manejo operativo, disminuirá el riesgo y los fraudes. De otra parte, sería conveniente que se implemente un mecanismo que permita impulsar la circulación real de la factura, como por ejemplo la creación de una copia negociable con la calidad de título valor para su circulación, y que se precise su naturaleza, para evitar equívocos frente a la Ley de Garantías Mobiliarias, es decir, para que quede claro que no se trata de una garantía que deba registrarse en Confecámaras. Adicionalmente, que se pueda contar con un marco regulatorio que permita impulsar la actividad de factoring, evitando controversias y discusiones con el supervisor en aspectos de tanta importancia como el control de límites de crédito frente al deudor del título objeto del factoraje, y frente a quien lo transfiere, y en el que se precise el manejo que se dará a las comisiones y al descuento en relación con la tasa de usura y las provisiones.

Por último, resulta necesario realizar un esfuerzo por parte de todos los partícipes, para que el factoraje se conozca en su verdadera dimensión y se eliminen del imaginario empresarial aspectos que no corresponden con la realidad. Resulta de la mayor importancia que todos los gremios de industriales y de comerciantes se interesen en educar a sus agremiados en estas materias financieras, lo cual redundará en un amplio beneficio para ellos.

 

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Edición 950 | ¿Qué factores considerar en la metodología de rentabilidad mínima para los Fondos de Pensiones?

Los cambios en la estructura del mercado de las Administradoras de Fondos de Pensiones y Cesantías (AFP), derivados de fusiones y adquisiciones, redujeron el número de participantes y motivaron al Gobierno Nacional a revisar la metodología de cálculo de rentabilidad mínima actual, cuyo principal componente es el promedio ponderado de las rentabilidades de sus pares.

Con este fin, en mayo de 2013, el Ministerio de Hacienda publicó para comentarios un proyecto de Decreto que establecía una nueva metodología de cálculo. En esta propuesta se definieron portafolios de referencia, que incluían cinco clases de activos. Adicionalmente, se establecieron para cada tipo de fondo (Conservador, Moderado y Mayor Riesgo) límites máximos y mínimos de participación por clase de activo. Este modelo podría implicar una recomposición de los portafolios de los fondos para seguir de forma precisa esta estructura y asegurar la rentabilidad mínima que establece la Ley.

Esta propuesta regulatoria coincidió con la coyuntura de los mercados internacionales derivada de los anuncios de normalización monetaria de EEUU, y contribuyeron a aumentar los niveles de nerviosismo e incertidumbre en los agentes del mercado, que temían desvalorizaciones adicionales a las generadas por la diminución de liquidez, como consecuencia de la posible recomposición de los portafolios de pensiones. Para disminuir el nerviosismo de los agentes del mercado el Ministerio de Hacienda decidió aplazar la expedición de la norma. Posteriormente, mediante el Decreto 2837 de 2013, se creó una mesa de trabajo con la participación de expertos para la discusión y revisión de la metodología para el cálculo de la rentabilidad mínima, liderado por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público.

Con el fin de contribuir al análisis que han emprendido los entes reguladores para la creación de un esquema de rentabilidad ajustado a la estructura del mercado, sería relevante analizar algunos de los siguientes aspectos: (i) el esquema de incentivos, (ii) evitar los estímulos para que se presente un “efecto rebaño”, (iii) evaluar la conveniencia de ampliar el plazo de medición de la rentabilidad mínima, y (iv) procurar que exista diversificación de los portafolios con activos diferentes a los emitidos por el Gobierno Nacional.

 

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