Edición 932 | La banca en 2013 y sus perspectivas en 2014

El año pasado, medido en términos de activos y cartera, fue de expansión para la banca. Sin embargo, a pesar de que la actividad económica no se desaceleró, las utilidades no aumentaron. La parálisis de las utilidades disminuyó la rentabilidad de los activos y del patrimonio. Sin embargo, en su proceso de expansión, la banca logró mantener sus indicadores de calidad y cubrimiento de la cartera y mejorar los de eficiencia.

En estas condiciones, el crédito de la banca se profundizó de una manera sostenible en 2013. Con un aumento cercano al 12% en términos reales, llegó a 37% del PIB. La calidad de la cartera se mantuvo muy buena. A pesar de un pequeño incremento en el indicador de mora, éste permaneció próximo a sus mínimos históricos. Al mismo tiempo, el cubrimiento de la cartera vencida se conservó holgado, con lo cual el bajo riesgo de crédito se gestionó de una manera adecuada.

Asobancaria estima que el crédito aumentará alrededor de 14% real en 2014, con lo cual subirá a 41% del PIB, sin arriesgar la estabilidad financiera del país, por dos razones. La primera es que no se alejará mucho de su tendencia de largo plazo, con lo cual no existirá el riesgo de un desbordamiento. La segunda es que la capacidad de los deudores de cumplir con sus obligaciones es buena. Gracias a esta expansión, la banca contribuirá a financiar el retorno de la actividad económica a su tasa potencial este año.

El indicador de eficiencia (costos administrativos/activos) siguió mostrando la tendencia a la mejora de los últimos años, debido que a los costos administrativos aumentaron menos que los activos. El aumento en eficiencia resultante se traslado a los usuarios en términos de una reducción de los márgenes de intermediación y de unos menores costos de los servicios financieros.

El margen de intermediación se redujo, debido a que las tasas de interés de los créditos bancarios disminuyeron más que las tasas que pagan los bancos por los depósitos. El descenso del margen indica que hay una competencia muy intensa entre los bancos, tanto para colocar el crédito como para captar los depósitos. De esta manera, la intensificación de la competencia beneficia tanto a los demandantes de los préstamos, que pueden obtenerlos a menores tasas de interés, como a los ahorradores, que obtienen una buena rentabilidad por su dinero.

También como fruto de la competencia entre los bancos por satisfacer y conservar a los clientes, la inflación de productos financieros se redujo, lo cual favoreció una mayor inclusión financiera, tanto de las personas como de las firmas.

La solvencia de la banca cayó ligeramente el año pasado, a 14%, debido a la expansión del activo y la entrada en vigencia de la nueva composición del capital, ordenada por la SFC para mejorar su calidad. A pesar de ello, permaneció muy por encima de la ordenada por la regulación (9%).

 

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Edición 931 | Perspectivas económicas para 2014

En contraste con lo ocurrido en el entorno mundial y regional, el crecimiento de la economía colombiana, a una tasa estimada por Asobancaria de 4,2%, no se desaceleró el año pasado. En un entorno externo de mayor crecimiento mundial y regional, con un incremento más dinámico del comercio internacional, la actividad económica doméstica volverá a su tasa potencial en 2014. A este ritmo, la aceleración del crecimiento doméstico mantendrá el desempleo en una senda decreciente, que lo dejará por debajo de 9% al final del año.

La inflación regresará al rango objetivo establecido por el BR este año, al desvanecerse los choques de oferta favorables en los alimentos y en los bienes con precios regulados, que la llevaron abajo de su límite inferior el año pasado. De esta manera, el incremento de los precios al consumidor estará cerca de la meta puntual del emisor de 3% al terminar el año.

En ausencia de choques externos, el surgimiento de una brecha positiva del producto en 2014 obligará al BR a aumentar 100 puntos básicos su tasa de interés mínima de expansión, para llevarla a 4,25% al finalizar el año, con el fin de encausar la postura monetaria hacia la neutralidad, para evitar un recalentamiento de la economía en 2015.

Los principales riesgos que la economía colombiana enfrenta en 2014 son de origen externo. Con una menor inminencia que en 2013, se destacan entre ellos, en primer lugar, una intensificación del desacuerdo sobre la política fiscal en los Estados Unidos, que no logre elevar oportunamente el techo de la deuda pública, que paralice la administración federal o que conduzca a un ajuste fiscal más fuerte. En segundo lugar, puede agravarse de nuevo la crisis fiscal o financiera en Europa, por la fragilidad de los bancos, la lentitud para lograr la unión bancaria o las discrepancias políticas sobre las estrategias económicas y las reformas pendientes. En tercer lugar, queda la eventualidad de una crisis financiera y una abrupta desaceleración del crecimiento en China. Cualquiera de estos eventos tiene la capacidad de generar turbulencias en los mercados financieros internacionales, con consecuencias adversas sobre el crecimiento global y el comercio mundial.

A pesar que no se espera una ampliación del déficit en la cuenta corriente del país en 2014, un choque de esta naturaleza podría comprometer su financiación, con efectos negativos sobre el crecimiento doméstico. Por fortuna la economía colombiana está en buenas condiciones para sortear este tipo de eventualidades. Tiene una abundante liquidez externa, su solvencia pública y externa son sólidas, sus mercados e instituciones financieras se destacan en el mundo por su estabilidad, la tasa de cambio es flexible, la regla fiscal asegura la sostenibilidad de las finanzas públicas y el acceso a los mercados internacionales es amplio, gracias al bajo riesgo soberano y al grado de inversión.

El regreso al crecimiento potencial, los buenos fundamentos para enfrentar los choques externos, el descenso del desempleo, la estabilidad de las finanzas públicas y de los mercados financieros, no deben ser motivo de autocomplacencia. El desempleo estructural es alto y el crecimiento potencial bajo, comparados con los de otras economías emergentes. En consecuencia, el país debe aumentar su competitividad para incrementar de manera sostenida su productividad. Requiere también mejorar sus instituciones para acelerar la acumulación de los factores productivos. Y además, tiene remover las distorsiones que impiden a sus mercados funcionar de modo eficiente, para lograr asignaciones óptimas de los recursos.

 

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