Edición 889 | Llegó el momento de promover el acceso a la banca

En días pasados se conocieron dos informes del FMI y uno de la OCDE sobre la economía colombiana. Los informes coinciden en la necesidad de reforzar la sostenibilidad del crecimiento, por medio de la disminución del desempleo, la informalidad, la desigualdad y la dependencia de la producción de materias primas. Insisten en que para este propósito se debe aumentar la productividad de la economía y la competitividad de la producción nacional, diversificar sus exportaciones e incrementar el ahorro doméstico. Con el fin de aumentar la productividad, aconsejan promover la inversión en infraestructura y en capital humano, mediante un acceso más amplio a una educación de mejor calidad. Para reducir el desempleo y la informalidad sugieren perseverar en la eliminación de los costos laborales no salariales y flexibilizar el salario mínimo, para que se alinee con la productividad. Para aumentar la productividad y la competitividad también enfatizan la necesidad de ampliar el acceso y la profundidad de los mercados financieros.

Una lectura conjunta de los informes de la OECD y el FMI sugiere que Colombia ha logrado consolidar una banca sólida, que en los últimos años ha sido una fuente importante de financiación para el país. Sin embargo, en materia de acceso al crédito todavía hay mucho por avanzar. En síntesis, se ha hecho mucho en materia de fortalecimiento de la banca, pero, a pesar de los avances, o quizás debido a ellos, ahora hay que empezar a pensar en ampliar el acceso.

Desde la perspectiva de Asobancaria, lo que describen la OECD y el FMI no es sino un reflejo del proceso de desarrollo que ha tenido el país. Sin lugar a dudas, después de la crisis financiera de 1998, la prioridad era consolidar una banca sana, que no fuera fuente de perturbaciones económicas sino, por el contrario, protección contra ellas. Los reportes de la OECD y el FMI se pueden leer como diciendo que esa tarea se ha cumplido, con lujo de detalles.

Eso abre la puerta para que el país, desde el punto de vista del sector financiero, se empiece a concentrar en otro tipo de objetivos, naturalmente sin echar para atrás en lo que se ha avanzado en materia de solidez y estabilidad. El nuevo desafío es la masificación del acceso a la financiación, especialmente para las pequeñas y medianas empresas. Para tal fin, parece necesario que el país se replantee, una vez más, qué entiende por inclusión financiera, para contemplar el mundo del empresariado pequeño e informal.

También parece necesario que el país haga un diagnóstico adecuado de las causas que explican el bajo acceso al sector financiero. Aquí la preocupación de Asobancaria es que se haga énfasis en un diagnóstico inadecuado, que promueva la adopción de medidas que terminen restringiendo y reprimiendo al sector financiero, en vez de darle más espacio para actuar. El hecho mismo de que ahora se esté pidiendo darle más peso al objetivo de masificación del acceso a la financiación puede ayudar a cambiar la mentalidad imperante en la dirección correcta: lo que Colombia y su aparato productivo necesitan es más, no menos, crédito. Asobancaria está segura de que, con este objetivo en mente, y trabajando de la mano con las autoridades del Estado, es posible remover las distorsiones introducidas por la regulación y la tributación y generar los estímulos e incentivos que faciliten el acceso a la actividad financiera.

 

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Edición 888 | Comentarios sobre la propuesta pensional

Numerosos estudios han encontrado que el sistema general de pensiones en Colombia (SGP) tiene tres fallas principales. La primera es su baja cobertura: quienes tienen el beneficio de la pensión son una proporción muy baja (18,5%) de los que deberían tenerlo. Este problema es causado por las fallas del mercado laboral. Debido a su alta informalidad pocos ciudadanos alcanzan a completar los requisitos definidos para lograr una pensión. La segunda falla es que quienes cuentan con el beneficio de la pensión en el régimen de prima media (RPM) que administra el Estado, reciben con fondos públicos unos subsidios injustificables desde el punto de vista de la equidad. Resulta escandaloso que el subsidio sea mayor entre más altas las mesadas que reciben los pensionados en el RPM. Es absurdo que quienes tuvieron la capacidad de generar mayores ingresos durante su vida laboral, y por tanto accedieron a una pensión mayor, reciban un subsidio más alto durante su época de pensionados. La regresividad en las pensiones del RPM es una de las razones que explica por qué Colombia es uno de los países más desiguales del mundo y por qué la política pública en nuestro caso no contribuye a reducir la desigualdad, sino a exacerbarla. La tercera falla del SGP es la de la sostenibilidad financiera del RPM, que se convirtió de manera paulatina en el problema de la carga fiscal que implica sostenerlo, como consecuencia de su inviabilidad. Si después de varias reformas el RPM devino financiable desde el punto de vista fiscal, es porque dejó por fuera al grueso de la población.

La propuesta de reforma del Ministerio del Trabajo pretende combinar los dos regímenes existentes en Colombia –el RPM y el de ahorro individual (RAIS)− en un ―régimen de pilares‖ (RP). En el nuevo RP los aportes de los trabajadores irían, en una parte, a un fondo común y, en otra parte, a una cuenta de ahorro individual. La propuesta mejoraría la equidad porque todos los pensionados recibirían el mismo subsidio. Al reducir la masa de los subsidios los recursos podrían alcanzar para aumentar la cobertura de la protección social. La propuesta también busca mejorar la cobertura de la protección a la vejez con programas de asistencia social a los adultos mayores, que no pueden acceder a una pensión.

Desde nuestro punto de vista, la propuesta del Ministerio puede tener aspectos inconvenientes, pero es un punto de partida razonable para un debate fructífero sobre cómo superar un statu quo que es inaceptable para el país. Cuando las fuerzas sociales se asientan en un equilibrio, es muy difícil cambiarlo. Pero no se puede perder de vista que el equilibrio pensional en el cual se halla hundida la sociedad colombiana es perverso, y se deben hallar las energías, así sean ingentes, para cambiarlo. Ante todo, hay que valorar la actitud de inconformidad del Mintrabajo con un problema de bulto. Sería una lástima que otra oportunidad más para tratar de avanzar en este tema se perdiera.

 

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Edición 887 | Creadores de mercado: nuevos estándares

En esta Semana se examina el papel de los creadores del mercado de títulos de deuda pública y se describe su funcionamiento en otros países y en Colombia.

La conclusión es que el programa de creadores de mercado ha servido considerablemente para el desarrollo del mercado de capitales, pero que se deben reforzar sus controles y reglas de funcionamiento para incrementar su potencial.

Si bien existen directrices que reglamentan su funcionamiento, es necesario que: se mejore la estructura de gobierno del esquema de creadores de mercado con el fin de revisar las implicaciones que generan los arbitrajes regulatorios entre establecimientos de crédito y sociedades comisionistas de bolsa; se evite que la administración de turno genere cambios circunstanciales sobre las condiciones del esquema; y se continúe promoviendo el trato preferencial en la divulgación de información oficial para el grupo de creadores.

Así mismo, se debe velar para que se cumpla a cabalidad el cronograma para la emisión, la subasta o las operaciones de manejo de deuda, con el fin de mejorar y ayudarle a la nación a administrar su deuda.

Se deben introducir cambios estructurales en el esquema para mantener informados a los participantes del programa sobre las implicaciones y los efectos que tendrán las medidas adoptadas. La experiencia internacional indica que existen países en los cuales la estabilidad del programa se basa en unas reglas claras de funcionamiento, que garantizan su operatividad en el largo plazo.

Si se promueven estas iniciativas se generarían innumerables beneficios para la deuda del gobierno, los cuales se traducirían en: una mayor competencia por parte de las entidades locales por participar en el esquema, lo que mejoraría la profundidad del mercado deuda pública; la obtención de mejores calificaciones crediticias, gracias a mejores estándares de manejo y administración por parte del gobierno; y un mayor apetito por parte de inversionistas internacionales a la deuda local, en respuesta a una mayor estabilidad jurídica.

 

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Edición 886 | Necesitamos detener la apreciación cambiaria

Colombia enfrenta una mayor probabilidad de un crecimiento lento, debido a que la industria y la agricultura no pueden convertirse en motores de la actividad económica. Su incapacidad radica en que su competitividad se deterioró en el mediano plazo por la apreciación de la tasa de cambio real, sin que haya sido posible mejorarla mediante una disminución eficaz de los costos de la producción nacional o un aumento de la productividad. Por eso se requiere frenar la revaluación y bajar los costos.

Una desalineación persistente de la tasa de cambio respecto de sus determinantes fundamentales conduce a desequilibrios macroeconómicos y financieros que desestabilizan la economía, y arriesgan su estabilidad financiera si sobreviene un choque externo fuerte.

Las autoridades deben incorporar más la situación cambiaria dentro de sus objetivos, y reaccionar más atentamente a la coyuntura actual. En los últimos días han dado pasos, pero habrá que ver si ellos son suficientes, y si van en la dirección correcta. Mediante un mayor monto de compras de divisas el BR busca disminuir la volatilidad de la tasa de cambio, al tiempo que el Gobierno reducirá su flujo neto de financiación externa y Ecopetrol hará algo similar. De otra parte, se anunciaron medidas comerciales para aumentar la protección de dos sectores la economía. Con ello y con el anuncio implícito de metas cambiarias el Gobierno busca disminuir las expectativas de apreciación. Estas medidas no parecen suficientes para un período extenso. Resulta sobre todo difícil sostener una compra de divisas al mismo ritmo al cual ingresan los capitales del exterior, por los costos para el emisor y los riesgos que implica para la estabilidad macroeconómica y financiera una expansión monetaria persistente.

El Gobierno está demorado en adoptar una estrategia adecuada para enfrentar la apreciación en el largo plazo. Para frenarla, la economía debe generar ahorro doméstico. Lo ideal es que el esfuerzo de ahorrar recaiga en el sector público. No obstante, la senda de ajuste del Gobierno Nacional Central (GNC) contempla déficits en el balance público hasta 2023. Un reto difícil que tienen las autoridades es una calibración fina de las estrategias para combatir la revaluación, con las que se requiere para evitar que se pronuncie la desaceleración de la actividad económica, porque luchar contra la apreciación requiere ahorrar, mientras que frenar la desaceleración exige mejorar la eficiencia del gasto público.

Para incrementar la competitividad de la economía en el mediano plazo se precisa, además, aumentar su productividad y mejorar su entorno institucional, con el propósito de acelerar la acumulación de factores productivos, de manera disminuya la tasa desempleo natural y los costos de la producción nacional.

 

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