Edición 882 | La banca en 2012

2012 fue un año moderadamente bueno para la banca. Fue un año de consolidación de su actividad, en medio de un fortalecimiento de su posición patrimonial y provisional. Como resultado, se ha obtenido una banca más robusta, e igualmente rentable.

Las utilidades acumuladas de la banca a octubre crecieron a una tasa real de 6,3%, debido principalmente a los ingresos por intereses netos, los cuales fueron compensados principalmente por las provisiones netas. Las utilidades se desaceleraron respecto al mismo periodo de 2011, lo cual significa que la banca ha hecho una contribución en términos de utilidades para tener una banca más sólida y segura.

En efecto, durante 2012 una preocupación de las autoridades, tanto de la política monetaria como de la regulación macroprudencial, fue contener el crecimiento excesivo del crédito, en particular el de consumo, y de la cartera vencida. Al finalizar el año, se puede decir que esa tarea, a grandes rasgos, ha sido cumplida. Como resultado, el crédito crece a una tasa acorde con la expansión de la economía, y los bancos se encuentran rentables, capitalizados y provisionados: en una palabra, sólidos.

El monitoreo de los riesgos debe continuar de forma permanente, para evitar efectos negativos tanto en el sistema financiero como en el sector productivo nacional. El rumbo más reciente de la política monetaria ya muestra que el balance de los riesgos está moviéndose hacia una desaceleración de la economía, de modo que habrá que estar atentos al momento en que ya no tenga que frenarse el crédito, sino estimularlo.

En este contexto, la banca continuó siendo una animadora importante del mercado de valores local, y siguió incursionado con fuerza en el internacional. De otra parte, continuó el proceso de internacionalización de la banca, con mayor presencia de la banca colombiana en el exterior y de la banca extranjera en Colombia.

Así mismo, la banca mostró progresos en los temas sociales que atañen a la banca, como la inclusión financiera, la educación financiera y la preservación del medio ambiente. En síntesis, la banca puede sentirse satisfecha de su contribución al desarrollo durante 2012. Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo para todos.

 

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Edición 881 | A pesar de los riesgos externos, las perspectivas son buenas para 2013

El crecimiento mundial se desaceleró en 2012 y enfrenta un sesgo a la baja en 2013, por la falta de soluciones a la crisis europea y la dificultad de acordar la política fiscal en los EU. En este entorno, por un descenso en la demanda interna más pronunciado que el previsto, Asobancaria estima que la economía colombiana creció 4,6% en 2012, convergiendo a su tasa potencial, después del ritmo vertiginoso que alcanzó en 2011. Existe el peligro de que continúe desacelerándose en 2013, por el contagio del lento crecimiento de las economías avanzadas, o por un choque externo fuerte, si Europa y EU no sortean sus desafíos más urgentes. Si lo logran, el recorte de 75 puntos básicos en la tasa de interés del BR, ayudará a mantener la economía creciendo a su tasa potencial, con lo cual se podría consolidar la tendencia descendente del desempleo por debajo de dos dígitos.

Si sobreviene el choque, la economía está en buenas condiciones para absorberlo, de modo que sus efectos sobre la producción y el empleo serían menores que en crisis anteriores. En esta oportunidad, los desbalances macroeconómicos no son grandes y las autoridades gozan de confianza en los mercados. La liquidez externa es holgada. El espacio para las estrategias monetarias y fiscales contracíclicas es amplio: el desbalance fiscal y la deuda pública no son altos, el riesgo inflacionario es mínimo, las expectativas están alineadas con las metas, la solvencia de los intermediarios financieros es excelente, hay estabilidad financiera y la economía ha incrementado su capacidad de absorber los choques externos.

Como la economía entró en una coyuntura de desaceleración, en los debates que restan de la reforma tributaria, debe tenerse cautela respecto de los efectos de un posible aumento desmesurado de la carga impositiva, porque podría frenar la demanda en el corto plazo. Debe considerarse además que limitar la utilización de los aportes voluntarios a los fondos de pensiones y los ahorros en cuentas para el fomento de la construcción, puede tener efectos indeseables sobre el ahorro de la economía y la financiación de la vivienda y la infraestructura, que de otra manera podrían convertirse en locomotoras para la actividad económica.

De manera preocupante, los resultados de la economía colombiana en 2012 tienden a consolidar un patrón de crecimiento que desfavorece a la industria y la agricultura, perjudicadas por la apreciación de la moneda. La expansión del producto depende cada vez más de la minería y los hidrocarburos. Si la bonanza minero-energética es transitoria, al terminarse no habrá otros motores de crecimiento. Además, los ciclos de la economía se vinculan a los de los mercados de hidrocarburos y minerales, lo cual agrega inestabilidad al crecimiento. Por eso es indispensable que el GN genere ahorro público y asigne la inversión a mejorar la competitividad de la economía. De esta forma, asumiría parte de la responsabilidad de combatir la apreciación de la moneda, que hasta el momento se ha descargado en el Emisor con un costo muy alto.

 

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Edición 880 | ¿Por qué mantener los beneficios tributarios en vivienda?

Los nuevos programas de vivienda del Gobierno hacen de 2012 un año histórico en política de vivienda y recursos para el sector, con $4 billones para la ejecución del programa de las 100 mil viviendas y $1,4 billones para la reactivación del subsidio a la tasa de interés de los créditos hipotecarios.

Los resultados de estos programas tendrán un impacto positivo tanto en el crecimiento económico como en el bienestar para las familias beneficiadas en 2012. La focalización de estas políticas es acertada, ya que plantea 100 mil viviendas gratuitas para los más pobres y subsidio a la tasa de interés para las familias de bajos ingresos con acceso al sistema financiero y la posibilidad de sumar ahorro, subsidio y crédito.

Estas buenas noticias se verán disminuidas de aprobarse por parte del Congreso de la República la reforma tributaria que ha planteado el Gobierno Nacional, ya que se perderán gran parte de los beneficios tributarios con que cuentan tanto deudores como entidades financieras. En particular, se disminuiría de manera sustancial el beneficio que hoy existe para quienes ahorran en las Cuentas de Ahorro para el Fomento de la Construcción (AFC) y se perdería la exención para las entidades que ofrecen el producto conocido como leasing habitacional.

Estos beneficios tributarios fueron creados como una medida para compensar las distorsiones generadas por la estricta regulación a la financiación de vivienda impuestos en Ley 546 de 1999. Los incentivos existentes han venido desmontándose paulatinamente, sin que las razones de su creación se hayan extinguido.

En el próximo año, los resultados del sector dependerán de la evolución de la caída en los principales indicadores de construcción y ventas de vivienda en Bogotá -que participa con el 30% de la actividad constructora del país y el 43% de los desembolsos de vivienda- y de la magnitud del impacto de los programas del Gobierno.

 

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