Edición 844 | Colombia en la senda de la inclusión financiera transaccional

Asobancaria plantea una visión más amplia de inclusión financiera, la cual incorpora tres componentes estructurales: i) acceso a la educación financiera; ii) protección al consumidor y iii) acceso tanto a productos de ahorro y crédito como a servicios transaccionales. La combinación de estos tres elementos es lo que permite vincular de manera efectiva y responsable, al sistema formal, a aquellos segmentos poblacionales que, por uno u otro motivo, se han visto excluidos del mismo.

Se destaca que el indicador de bancarización, que mide el número de personas adultas con algún producto financiero, continúa en ascenso y que al medir el crecimiento de la cartera, en especial la de consumo, se deben tener en cuenta el acceso de nuevas personas al sistema y la transformación reciente de entidades financieras diferentes de bancos en bancos comerciales. Una vez realizados los ajustes correspondientes, el crecimiento observado de la cartera de consumo se reduce de 33% a 18%, cifra, esta última, que se aproxima más al crecimiento del PIB nominal, que fue de 10%.

Respecto del microcrédito se señala que a los resultados, ampliamente satisfactorios, contribuyó de manera significativa el que desde finales de 2010 se hubiese dado inicio a la flexibilización de la fórmula de cálculo de la tasa de interés de usura, y que no habrían sido posibles de no existir el manifiesto interés tanto de la banca tradicional como de la especializada por incursionar en este mercado. Es por esto que llama la atención la iniciativa del Honorable Senador Efraín Cepeda, según la cual se modifica la definición de microcrédito y se tiene el objetivo de lograr que la cartera de microcrédito participe en 15% de la cartera total de cada entidad financiera.

Es de la mayor importancia recabar en los avances que se vienen forjando en materia de servicios transaccionales, los cuales hacen parte de la apuesta que el Gobierno Nacional ha trazado como un “primer escalón” en el proceso de inclusión financiera. En cuanto a cobertura de la infraestructura bancaria se destaca que el número de CNB se haya duplicado frente al año anterior. Asimismo, son notables los esfuerzos realizados por la industria bancaria por desarrollar diversos productos y servicios en la línea transaccional. No obstante, en la iniciativa legislativa “pague fácil, pague digital” que el Gobierno Nacional estará radicando próximamente en el Congreso, se le introduce mayor competencia al sistema financiero, de una parte, mediante la autorización de una nueva licencia financiera para captar depósitos electrónicos y, de otra, por cuenta de la reglamentación de las tarjetas prepago.

 

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Edición 843 | ¿Apalancamiento financiero: motor de crecimiento o fuente de riesgo?

El apalancamiento es un fenómeno natural para el desarrollo de cualquier actividad productiva. El apalancamiento financiero cobra especial relevancia, porque la expansión del negocio bancario significa la colocación de mayores recursos de capital en la economía, lo cual genera crecimiento. Sin embargo, hechos como los de la crisis financiera internacional de 2008, demostraron que el apalancamiento extremo no es conveniente, por el riesgo de tener que cerrar algunas posiciones y no tener con qué responder, por lo que se llega a la materialización también del riesgo de liquidez.

El apalancamiento se define como la capacidad de aumentar los rendimientos a través de la adquisición de activos por encima del capital de la institución, se mide mediante la razón activos sobre patrimonio. Sin embargo, es objeto de constantes críticas debido a que no se tiene en cuenta el grado de riesgo de los activos y porque se excluyen exposiciones fuera de balance como líneas de crédito y liquidez. Eso es precisamente lo que lo diferencia del calculo de los requerimientos de capital (activos por riesgo/ patrimonio técnico). Mientras el ratio de apalancamiento hace una medición total del balance de la entidad, el capital hace una medición mas precisa, diferenciando cada componente de los activos de acuerdo con la exposición que la entidad debe enfrentar y resalta los componentes más líquidos del patrimonio.

En Colombia el apalancamiento ha presentado un comportamiento decreciente durante los últimos diez años y se ha mantenido relativamente constante desde 2007, en valores entre 8 y 15. Estos niveles son inclusive más bajos que los determinados por los nuevos estándares de Basilea, el año pasado. Creemos que esa disminución resulta de la recuperación tanto de la economía como del sector luego de la crisis de 1999. Adicionalmente, se reconoce que luego de esta crisis las entidades han hecho un trabajo juicioso de capitalización que se demuestra con un promedio de 13.5% durante los últimos 10 años.

De acuerdo con los cálculos mostrados en esta Semana Económica, creemos que el sector bancario local ha venido haciendo un buen trabajo, en cuanto a generación de rentabilidades y utilidades, administración de riesgos, eficiencia de capital, entre otras. Es por todas esas razones, que el sector goza de buena reputación, ha logrado llamar la atención del mercado internacional y por eso ellos se han mostrado interesados en entrar, pero más allá de eso y más importante, todas esas características de solidez han llevado a que las entidades locales logren conquistar mercados internacionales con total éxito.

 

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Edición 842 | El sentido de la reforma tributaria

El Gobierno está preparando una reforma para modificar el régimen tributario vigente. Los estudios sobre éste han establecido que es complejo, poco progresivo, inequitativo, ineficiente, distorsionador, no muy competitivo e inestable. Sin embargo, después de la última reforma de finales de 2010, ese régimen está generando unos ingresos suficientes para garantizar la sostenibilidad fiscal. Por este motivo, la reforma no pretende aumentar las tasas de los impuestos, sino corregir algunas fallas de la estructura actual.

Los esfuerzos deben concentrarse en simplificar el Estatuto, para reducir los costos administrativos de la tributación en Colombia, cerrar los canales de evasión y elusión y aumentar la productividad y eficiencia de los impuestos. Se ha señalado que la reforma contendrá una disminución de la carga tributaria de las empresas, la eliminación de muchos beneficios y exenciones en el impuesto de renta —que ya habrían cumplido sus propósitos— y una menor dispersión en las tarifas del IVA, junto con un incremento de la base tributaria. Menores exenciones y beneficios mejorarían también la equidad y la progresividad. Los mayores recaudos que pueden lograrse con estas medidas quizá permitirían remover en alguna medida gravámenes antitécnicos y distorsionantes. La eliminación de estos impuestos permitiría aumentar la tasa de crecimiento potencial de la economía, disminuir la tasa de desempleo natural y la informalidad, al tiempo que contribuiría a aumentar la inclusión financiera.

La actual estructura tributaria entorpece la actividad y desestimula la innovación financiera. De este modo, dificulta la profundización y la inclusión financieras. En algunos casos el problema es la existencia de impuestos distorsionantes, como el GMF. O en otros, la inexistencia de un marco tributario claro y estable, como en el caso de la inversión de portafolio, las operaciones cambiarias y los derivados. Para remediar algunas de los obstáculos más protuberantes de la estructura actual para el desarrollo financiero, la banca colombiana tiene cinco propuestas que considera importante incluir en la reforma tributaria integral. En primer lugar, es deseable que establezca un marco fiscal claro y no discriminatorio para la inversión extranjera de portafolio. En segundo lugar, es necesario efectuar modificaciones al GMF para que no afecte el costo de las operaciones cambiarias. En tercer lugar, es aconsejable reglamentar el tratamiento fiscal para las operaciones con derivados. En cuarto lugar, se debe buscar la simplificación del pago del impuesto del ICA. Por último, se propone apoyar la inclusión financiera promoviendo la aceptación de las tarjetas de crédito y débito y del dinero electrónico como medios de pago.

 

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Edición 841 | ¿Nos puede afectar otra crisis internacional?

Las perspectivas de la actividad económica global en 2012 enfrentan un sesgo a la baja por tres motivos. En primer lugar, por el estrechamiento del entorno financiero internacional, producto del deterioro de la solvencia fiscal en Europa. En segundo lugar, por el peligro de otra recesión mundial, por la falta de demanda en Estados Unidos y el desacuerdo en el Congreso sobre la política fiscal para enfrentarla. Y en tercer lugar, por el riesgo de una abrupta desaceleración en China, como consecuencia de una crisis inmobiliaria. En caso de materializarse cualquiera de estas contingencias, se podría desencadenar otra crisis internacional.

Una nueva crisis podría contagiar a la economía colombiana por las turbulencias que se desatarían en los mercados internacionales o por la menor actividad económica global. Estas perturbaciones se transmitirían a los mercados domésticos y a la actividad interna por los canales financieros y comerciales, de manera que amenazarían la estabilidad financiera y macroeconómica del país. La magnitud de estos efectos dependería tanto de las dimensiones de la crisis como de la propensión al contagio.

Colombia luce hoy menos propensa a sufrir alteraciones de la actividad económica interna, como resultado de una crisis internacional, que en ocasiones anteriores. En la actualidad sus desbalances macroeconómicos son menores, las solvencias pública, privada y externa mejores, el apalancamiento de las firmas más bajo, la carga financiera de los agentes domésticos más liviana, no hay desbordamientos del crédito ni estallidos de burbujas, las instituciones financieras son más sólidas, los marcos de política mejores y están dotados con instrumentos más eficaces.

En esta coyuntura de incertidumbre y aversión al riesgo por la crisis europea, la mayor volatilidad en los mercados internacionales se ha transmitido a los domésticos a través de un contagio financiero más moderado que en ocasiones anteriores. La probabilidad de un contagio financiero más intenso por los eventos relacionados con la crisis europea en ciernes es mayor que la de sufrir un choque real. Por eso es prudente minimizar los desequilibrios en los mercados de activos y crédito domésticos, con el propósito de prevenir que una mayor volatilidad financiera afecte en el futuro la actividad económica. Con este propósito es fundamental que las autoridades eviten la acumulación de desbalances financieros. Para lograrlo deben persistir en el tránsito de las políticas fiscal y monetaria a posturas neutrales. Esto disminuye la vulnerabilidad de la economía a los choques externos y abre espacio para adoptar posturas estimulantes más adelante, en caso de necesidad.

 

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