Edición 795 | Reforma a las regalías: ¿hacia una menor disparidad regional?

Por sus defectos institucionales, el actual régimen de regalías resultó ineficaz en la administración e ineficiente en la asignación de los recursos. La mala gestión generó corrupción y ésta, a su vez, condujo al despilfarro de cuantiosos fondos. En un país donde las necesidades de la población son apremiantes, los recursos para satisfacerlas escasos y la desigualdad social y regional inmensa, las asignaciones ineficientes y el despilfarro tienen unos costos muy altos en términos del progreso social y el bienestar de la población. Por eso, con el propósito de enmendar los errores, la Administración Santos diseñó y presentó al Congreso un proyecto de reforma a ese régimen.

La reforma pretende, en primer lugar, mejorar la equidad en la distribución de las regalías, para que lleguen a una mayor proporción de la población. En segundo lugar, persigue invertirlas de manera tal que aumenten la competitividad de las regiones, para que financien su desarrollo de una manera más eficaz que hasta ahora. En tercer lugar, busca ahorrar una parte de ellas para suavizar intertemporalmente la inversión de las ET y amortiguar la volatilidad de la tasa de cambio. Y por último, trata de lograr una asignación más eficiente de estos recursos, que evite su malversación y despilfarro.

En general, la reforma va en la dirección correcta, pero en su versión actual no es óptima. En aras de asegurar su aprobación, mantuvo las regalías directas, establecidas por el régimen vigente. Con ello sacrificó la posibilidad de lograr una menor disparidad regional en la distribución de estos recursos. Además, durante su trámite en el Congreso introdujo demasiadas rigideces en la distribución de las regalías, que si se aprueban, quedarán en la Constitución.

El recurso a un acto legislativo para empotrar el nuevo régimen en la Constitución quizá sea motivado por el deseo de lograr el compromiso de las administraciones siguientes con él, para prevenir su desmonte expedito, como ocurrió en el pasado con el Fondo de Ahorro y Estabilización Petrolera. No obstante, si el nuevo esquema resulta ineficaz o ineficiente, tal inflexibilidad constituirá una camisa de fuerza para reformarlo posteriormente.

En suma, en su estado actual el nuevo régimen estaría en capacidad eliminar la prociclicidad del anterior y brindaría inclusive la posibilidad de implementar estrategias fiscales contracíclicas. Podría también conducir a una distribución más equitativa y a una asignación más eficiente de las regalías. Y contribuiría a fondear el pasivo pensional de las regiones, mejorando la sostenibilidad fiscal. Sin embargo, para lograr estos propósitos haría más rígida la regulación que en el ordenamiento legal vigente.

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Edición 794 | Medios electrónicos de pago: alternativa para promover la formalización y la inclusión financiera

Los medios electrónicos de pago son un elemento fundamental para el desarrollo del sistema financiero de un país, permitiendo la realización de pagos seguros y eficientes, reduciendo los costos y riesgos implícitos en las transferencias de recursos, beneficiando el comercio y facilitando la labor del Estado en la ejecución de las políticas monetaria y tributaria. Es por esto que la banca colombiana ha dedicado grandes volúmenes de recursos e importantes esfuerzos al desarrollo y modernización de los sistemas de pago en Colombia, promoviendo la migración hacia medios electrónicos.

No obstante, este proceso ha encontrado obstáculos regulatorios, como el gravamen a los movimientos financieros, y otros de carácter estructural, como la alta informalidad de la economía, que mantienen la preferencia por el dinero en efectivo en varios sectores de la población. Este sesgo hacia el efectivo en la economía colombiana tiene efectos negativos sobre el desarrollo y crecimiento económico, impacta el recaudo tributario y facilita la proliferación de actividades ilegales e informales, entre otras.

En este sentido se propone la creación de mecanismos que incentiven el uso y aceptación de los medios electrónicos de pago. Varios países han tomado una serie de medidas en esta dirección con diferentes niveles de éxito, como la devolución de IVA para comercios y deducciones de impuestos asociadas con las transacciones realizadas con medios electrónicos de pago, entre otras. Este tipo de políticas y estímulos fiscales para los comercios, pequeñas y medianas empresas ayudaría a masificar los medios electrónicos de pago, contribuyendo con ello a la formalización económica de estas unidades productivas, abriéndoles posibilidades de expansión y crecimiento.

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Edición 793 | El aumento del salario mínimo induce informalidad laboral

La alta magnitud estructural del desempleo en Colombia resulta de las peculiaridades institucionales del mercado laboral, que incluyen unos elevados costos laborales no salariales –aportes a salud y pensiones y contribuciones parafiscales– y una fuerte inflexibilidad a la baja del salario real. Estas rigideces lo han segmentado de un modo tajante, en un mercado formal y otro informal.

En este contexto, fijar un salario mínimo (SM) muy alto respecto de la inflación o de la productividad, contribuye a mantener las distorsiones del mercado laboral. Sin embargo, un argumento esgrimido recientemente en el debate público es que los aumentos altos del salario mínimo tienen efectos positivos sobre la economía, tanto sobre la demanda agregada como sobre la distribución del ingreso. Un caso que se cita frecuentemente para sustentar esta última hipótesis es el brasileño, donde el activismo salarial de la administración Lula parece haber tenido los efectos positivos prometidos.

En esta Semana Económica nos preguntamos si incrementos altos del SM, en relación con la inflación o con la productividad, tienen efectos positivos sobre la demanda agregada o la distribución del ingreso, o negativos, al mantener un desempleo persistente y frenar el crecimiento potencial.

La respuesta depende, por supuesto, de la importancia del SM como precio de referencia, de su influencia en la formación de las expectativas, de su cobertura sobre la población más pobre, de la naturaleza y grado de segmentación del mercado laboral y de la apertura de la economía.

Por las características particulares de la economía colombiana, la evidencia sugiere que los incrementos del SM persistentemente desalineados respecto de las variaciones de la inflación y de la productividad, constituirían una práctica nociva por sus efectos inflacionarios, por sus consecuencias adversas sobre el crecimiento, porque inducen la informalidad laboral, porque aumentan la disparidad salarial y porque, en esas condiciones, deterioran la distribución del ingreso.

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Edición 792 | Las implicaciones de los límites a las posiciones en moneda extranjera

El mercado cambiario es una parte fundamental en la actividad económica y financiera del país, debido a que es el mercado mediante el cual se canalizan los flujos hacia dentro y fuera del país, y por ende se constituye en el punto de encuentro de oferentes y demandantes de recursos en moneda extranjera.

Sin embargo, existe la preocupación que algunas medidas de índole macro prudencial, como son los límites a las posiciones en moneda extranjera, han creado distorsiones en el mercado. A pesar de que éstos límites, en un principio, sirvieron para proteger la economía de una excesiva acumulación de divisas, actualmente, se han puesto en contra del mercado, generando anomalías que perjudican la eficiente formación de precios, alejando las sinergias que mueven los tres mercados: el de contado, el de derivados estandarizados y el del mercado mostrador.

Es importante resaltar que más allá de las implicaciones que tienen estas restricciones sobre el balance de los IMC y por ende en la tasa de cambio, las distorsiones en la formación de precios son tan significativas que perjudican en gran medida al sector real, al no poder ofrecerles un mercado eficiente de coberturas.

La experiencia internacional demuestra que es necesario guardar un equilibrio entre los límites inferiores y superiores a las posiciones en moneda extranjera, con el fin de asegurar un margen de maniobra suficientemente grande, que permita un balance entre las políticas de inversiones de las entidades y las normas de supervisión del mercado.

Tratar de mantener las medidas de posición propia es un hecho que va en contravía de los últimos cambios regulatorios, enfocados en modernizar el régimen de inversiones y cambios internacionales, como parte del proceso de modernización que ha emprendido el mercado de valores colombiano. Tal vez la respuesta no está en abandonar completamente el control cambiario, pero si es necesario analizar una alternativa más flexible, para compaginar de forma perfecta la mayor movilidad de flujos de capital con el importante rol de los IMC como canalizadores de éstos hacia dentro y fuera del país.

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