Edición 726 | Avances y desafíos para los instrumentos electrónicos en Colombia

El mercado financiero colombiano está fragmentado. Coexisten un segmento formal, en el cual operan los intermediarios vigilados por la Superfinanciera; y otro informal, no supervisado ni regulado. Mientras el primero está sujeto a estrictas normas legales, que rigen la revelación de información y la adopción de medidas y altos estándares de seguridad, el segundo no. Esto genera inseguridad jurídica y un riesgo muy alto para el ahorro intermediado informalmente.

El desarrollo de los medios de pago electrónicos constituye una oportunidad para masificar el acceso de la población al mercado financiero formal. A través de este canal aumentaría la bancarización y se profundizaría el sistema financiero. Esto estimularía el crecimiento económico e incrementaría las oportunidades de progreso social, al reducir el costo de los servicios financieros y al conducir a una asignación más eficiente del ahorro a las inversiones más productivas.

Para lograr estos propósitos se requiere una normatividad coherente y armónica, precisa y equilibrada, que brinde seguridad y confianza a los usuarios. Y además, que favorezca la iniciativa privada en la adopción de nuevas tecnologías.

Sin desconocer los avances normativos sobre el comercio y los medios de pago electrónicos, se requieren todavía profundas reformas regulatorias para estimular su desarrollo. Es necesario reglamentar el uso de la información sobre los hábitos de consumo, historias clínicas y seguridad pública. La preferencia otorgada por las autoridades al uso de la firma digital (que es más costosa) sobre la electrónica, constituye una barrera de entrada para el público, que es deseable remover. Se precisan acuerdos sobre las características, funciones económicas, responsabilidades de las partes, acceso y procedimientos involucrados en el comercio y la utilización de medios de pago electrónicos. En la actualidad, la estructura tributaria privilegia el uso del dinero en efectivo sobre los medios de pago electrónicos. Se requiere generar confianza en los mercados, mediante avances en seguridad informática y divulgación de las normas sobre el comercio y los medios de pago electrónicos. Finalmente, se precisa claridad regulatoria sobre la operación de estos canales en transacciones transfronterizas.

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Edición 725 | El desarrollo financiero colombiano en perspectiva internacional

El Foro Económico Mundial publicó recientemente su segunda versión del Reporte de desarrollo financiero, que se produce anualmente. El desarrollo financiero de Colombia se califica con una nota de 2.9 sobre 7, lo cual implica que entre 55 países el nuestro ocupa la posición 46. El índice se divide en tres grandes categorías: (1) factores, políticas e instituciones, que son las características fundacionales que permiten el desarrollo financiero. La medición se basa aquí en tres pilares: ambiente institucional, ambiente de negocios y estabilidad financiera. (2) Intermediación financiera, que mide la variedad, tamaño, profundidad y eficiencia de los intermediarios y mercados financieros. Aquí también se miden tres pilares: servicios financieros bancarios, servicios financieros no bancarios y mercados financieros. Y (3) acceso financiero, que mide la facilidad con la cual los individuos y los negocios pueden tener servicios financieros. La principal fortaleza nuestra está en la categoría de factores, políticas e instituciones, especialmente en el pilar de estabilidad financiera. Colombia se destaca en los aspectos puntuales de la estabilidad de la moneda y el sistema bancario y en el costo de hacer negocios. Las principales debilidades están en la categoría de intermediación financiera, en particular en el pilar mercados financieros, que cubre a los de divisas, bonos, acciones y derivados, es decir, en el mercado de valores. En este último pilar se presentan las mayores debilidades: Colombia es el país más atrasado de la muestra en el tema del mercado de valores. En los servicios financieros bancarios, el principal problema es en el tamaño (con respecto al PIB): la profundización financiera de los bancos es muy baja. Por último, la categoría de acceso financiero saca una nota intermedia. Los problemas aquí se concentran en el acceso personal a los servicios financieros, ya que el empresarial tiene una calificación algo mejor.

Un estudio cuidadoso de estos resultados puede servir para delinear una estrategia de desarrollo financiero, basada en la identificación de las principales debilidades estructurales que tiene el sistema financiero colombiano. En particular, parece fundamental que las políticas públicas para el sector, fuera de hacer énfasis en temas como la estabilidad y el control, se concentren también en su promoción. Sin lugar a dudas, las autoridades han hecho esfuerzos considerables para impulsar el desarrollo financiero. El problema de éstos no ha sido su ausencia, sino su falta de coherencia con un entorno macro que todavía no es favorable al desarrollo financiero.

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Edición 724 | La coyuntura económica internacional y las perspectivas de recuperación en Colombia

La reactivación económica mundial es un hecho, gracias a una intervención pública sin precedentes. Esta intervención evitó el colapso del sistema financiero internacional, sostuvo la demanda agregada, mantuvo la confianza y estabilizó los mercados de crédito. Las fuentes actuales de crecimiento son los estímulos fiscal y monetario y el restablecimiento de los niveles deseados de los inventarios. Como estas fuentes son temporales y la demanda privada no reaccionará dinámicamente en las economías avanzadas más grandes, la recuperación global será en general lenta.

Las amenazas de desaceleración de la actividad global han disminuido, pero son todavía considerables. Existe el peligro de que se endurezcan las posturas fiscal y monetaria antes de que repunte sostenidamente la demanda privada y los mercados financieros retornen a su normal funcionamiento. Se corre también el riesgo de prolongar los apoyos más de lo necesario, de manera que se deteriore la solvencia pública y se generen expectativas inflacionarias que, en conjunto, eleven las tasas de interés de largo plazo y desplacen el gasto privado. El principal reto para las autoridades consiste, por tanto, en definir claramente los mecanismos de estímulo y en establecer el momento oportuno para retirarlos.

Para afianzar la reactivación se requiere recuperar la capacidad de crecimiento de largo plazo de las economías, restaurar los sistemas financieros, restablecer las habilidades de la fuerza de trabajo y reasignarla sectorialmente, e invertir nuevamente en investigación y desarrollo. Es necesario, además, re-balancear globalmente la demanda, por medio de dos mecanismos. El primero es la gradual sustitución del gasto público por el gasto privado. El segundo es el estímulo a la demanda interna en las economías con superávits corrientes, localizadas principalmente en Asia, para compensar el mayor esfuerzo de ahorro que tienen que hacer las que tienen abultados déficits, como Estados Unidos y Europa.

En Colombia la capacidad de crecimiento potencial no resultó afectada por la recesión. No obstante, la reactivación enfrenta limitaciones por el lado de la demanda: el bloqueo comercial de Venezuela, la carga financiera de los hogares, el alto desempleo, el creciente exceso de capacidad sin utilizar y la fragilidad de la posición fiscal.

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Edición 723 | Nuevo esquema de provisiones por riesgo de crédito

Las provisiones por riesgo de crédito son una reserva que realizan las entidades financieras para cubrir las posibles pérdidas que pueden afrontar por el incumplimiento de los deudores en el pago de su obligación. Estas cobran mayor relevancia cuando las entidades se encuentran en momentos críticos, como el de la reciente crisis financiera internacional o el ocurrido a finales de los noventa en Colombia. En estos casos, por el nivel alto de morosidad las provisiones se vuelven procíclicas, profundizando así las dificultades de las entidades financieras, a través del incremento en el gasto que conllevan.

De ahí, que varias autoridades hayan buscado mecanismos contracíclicos mediante los cuales las provisiones aumenten, en periodos de expansión económica, y buena calidad del crédito, para utilizarlas en las fases recesivas.

Después de España, Colombia es pionera en este tema. En efecto, la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) hace dos años introdujo el concepto de provisión individual contracíclica y la semana pasada publicó la Circular Externa 035 (que entrará en vigencia el 1º de abril de 2010), con el objetivo de reforzarla, definir las condiciones y manera en que se acumularán, así como el cuándo y cómo podrán usarse.

En esta Semana Económica se presentan los principales cambios que se introducirán al esquema de provisiones vigente y se realiza una aproximación al impacto que tendrán los nuevos lineamientos en el nivel de provisiones.

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