Edición 718 | Bancarización a través de la competencia

La bancarización en nuestro país ha avanzado de manera notable en los últimos años. No obstante, el impacto de las medidas normativas adoptadas por el gobierno se puede estar agotando. Por esta razón, resulta necesario buscar otros mecanismos para otorgar acceso a los servicios financieros a aquellas personas y empresas que no los tienen.

Los programas de transferencias condicionadas como los que otorga Acción Social, son una buena oportunidad para impulsar la bancarización. Estos programas se pueden entregar a través de productos que se adecúan a las necesidades de esta población como pueden ser los “monederos electrónicos” o las Cuentas de Ahorro Electrónicas y, particularmente, favorecen la dispersión de estos recursos en zonas, que por diversos factores, no cuentan con presencia física de las instituciones bancarias.

Así, resulta de especial importancia que todas las instituciones puedan participar en este tipo de programas. También, las normas fiscales debe estimular el uso de los canales electrónicos y no el uso de efectivo, de tal forma que exista un incentivo claro para que los establecimientos comerciales pasen de la informalidad a la formalidad.

Así mismo, surge la necesidad de generar incentivos para que los operadores de telefonía móvil a través de sus tarifas y procesos, promuevan el acceso de las personas de más bajos recursos al sistema financiero formal. La incorporación de nuevas tecnologías no se traduce, necesariamente, en costos más altos. Primero, porque en el país prevalecen normas que estimulan la competencia entre las empresas que ofrecen los servicios. Segundo, porque los entes encargados de la vigilancia del sector financiero y de la industria y el comercio entran a suplir las falencias en la disciplina del mercado, en aquellos casos en que ésta resultase insuficiente para garantizar precios equilibrados.

En consecuencia, el Estado está llamado a facilitar la creación de un conjunto de condiciones para que la libre competencia garantice rentabilidades razonables en el mercado de diversos productos y servicios financieros con el propósito de dinamizar el proceso de bancarización en Colombia.

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Edición 717 | El comercio de Colombia con Ecuador y Venezuela

Debido a la alta concentración de las exportaciones de bienes en unos pocos destinos –Estados Unidos, Comunidad Andina de Naciones y Unión Europea-, la importancia de los mercados de Venezuela, sobre todo, pero también de Ecuador resulta mayúscula para las ventas externas, la producción industrial y la actividad económica en Colombia. En contraste, su trascendencia como proveedores de nuestras importaciones es minúscula.

En consecuencia, los anuncios de retaliación comercial de estos gobiernos son preocupantes, considerando la modorra de la recuperación de la demanda de nuestros otros socios comerciales y la lentitud esperada de la reactivación del gasto doméstico.

Después de estudiar con algún detalle la composición de los flujos comerciales de Colombia con estas economías, esta Semana Económica concluye que el costo de la retaliación de Ecuador durante 2009 y el primer semestre de 2010 (USD 307 millones), mediante la imposición de dos salvaguardias –una por balanza de pagos y otra cambiaria- no luce preocupante. Sin embargo, el costo del cierre del mercado venezolano para las materias primas y, eventualmente, para otros productos colombianos a partir de 2010 puede resultar considerable (entre USD 2.000 y USD 3.000 millones), especialmente si no es compensado por otros ingresos corrientes o por flujos financieros. En este caso, puede contribuir a aumentar la volatilidad de la tasa de cambio.

Una caída de los ingresos externos el año entrante de esa magnitud aumenta la probabilidad de que el Banco de la República intervenga más activamente en el mercado cambiario o recorte adicionalmente la tasa de interés, para prevenir una mayor apreciación del COP, que puede afectar la competitividad de la producción nacional y retardar la recuperación de la actividad económica.

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Edición 716 | Primeros efectos de la política anti-cíclica de vivienda

Tradicionalmente en Colombia el sector de la construcción ha sido materia de políticas públicas especiales en épocas de crisis por sus efectos directos e indirectos sobre el empleo y el crecimiento de la economía. En la coyuntura actual, el Gobierno expidió una serie de medidas anti-cíclicas que buscan estimular la demanda por construcción y financiación de vivienda a través de un subsidio a la tasa de interés de los créditos y de un aumento temporal de los subsisdios asignados por las Cajas de Compensación Familar a las familias de ingresos inferiores a dos salarios mínimos, política que ha tenido buena acogida por parte de los compradores, constructores, financiadores y demás agentes del mercado.

Teniendo en cuenta que el modelo de construcción vigente en Colombia implica preventas, esta estadística se constituye en el principal indicador para evaluar los resultados sectoriales. Estas crecieron entre abril –mes de expedición de las medidasy julio de 2009 en 75% para la vivienda de interés social (VIS) y 50% para la No VIS, frente al cuatrimestre inmediatamente anterior (diciembre de 2008 – marzo de 2009).

Sin embargo, debido al rezago entre las ventas y las licencias de construcción, la cifra acumulada anual de esta última variable todavía refleja el ciclo decreciente del año pasado. Es de esperar que, en la medida en que los nuevos subsidios han reducido los tiempos de venta de los proyectos, el rezago tenderá a ser menor, por lo que se prevé que las licencias empiecen a mostrar un cambio en la tendencia a partir de enero de 2010.

Al margen de estos buenos resultados, en Colombia queda mucho camino por recorrer en términos de la política de vivienda. La penetración de la financiación de vivienda no sólo ha descendido de niveles de 12% en 1999 a 4.5% en la actualidad, sino que es baja aún frente a países de ingreso similar.

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Edición 715 | Pagos electrónicos sugieren estabilización del consumo

La estabilización de las compras con tarjetas débito y crédito sugiere que el consumo de bienes de los hogares se niveló durante el segundo trimestre de 2009 y tenderá a recuperarse en los siguientes. Mientras que entre octubre y marzo pasados los pagos con tarjeta decrecieron, paralelamente el consumo privado se estancó. Actualmente las compras con dinero plástico aumentan a una tasa cercana a 4% anual, insinuando una recuperación de la demanda de los hogares que, sin duda, tendrá repercusiones positivas sobre una parte considerable de la producción nacional durante el segundo semestre del año.

De esta manera, el valor de las compras con tarjetas, suministrada diariamente por las redes del Sistema Abierto de Tarjetas y clasificada por sectores económicos, provee un insumo de alta calidad para ampliar el espectro mensual de indicadores adelantados de la actividad económica. Como los índices de pago con tarjetas aproximan robustamente las tendencias de algunos sectores clave de la producción y de una porción importante de la demanda agregada, permiten hacer inferencias más inmediatas, aunque parciales, acerca del estado de la economía, que acudiendo a otros indicadores utilizados con mayor frecuencia.

En esta Semana Económica se destacan las bondades y se subrayan las limitaciones de emplear la información relacionada con la facturación diaria de las compras hechas con tarjetas débito y crédito, para identificar señales acerca del estado y la evolución futura del gasto privado en bienes de consumo y de la producción industrial, comercial y de servicios de transporte y comunicaciones.

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Edición 714 | Reservas internacionales óptimas

Durante 2009, a pesar de la postura estimulante de la política monetaria, el peso colombiano, en consonancia con el resto de monedas de la región, se ha apreciado cerca de 10% en términos nominales. Por este motivo, el Banco de la República ha sufrido alguna presión para tomar medidas adicionales con el fin de estabilizar el tipo de cambio. Dado que la Junta Directiva del emisor insinuó en su más reciente comunicado que el ciclo de disminución de tasas de interés está llegando a su fin y considerando, quizás, que la principal causa de la apreciación es externa – la debilidad del dólar frente al resto de monedas del mundo – se ha abstenido de comprar reservas internacionales. No obstante, señaló que continuará monitoreando el mercado cambiario, con lo cual señala su intención de intervenir discrecionalmente en el futuro, si lo considerara pertinente.

En esta Semana Económica se busca establecer si, en la coyuntura actual, el Banco de la República tiene algún estímulo para acumular reservas adicionales, con el fin de asegurarse contra eventuales choques externos y, de paso, estabilizar el tipo de cambio. Los cálculos hechos por Asobancaria indican que el saldo actual de las reservas internacionales suministra una liquidez externa suficiente para atender los pagos corrientes y las obligaciones financieras de corto plazo de la economía, aún si los efectos de la crisis internacional resultan más profundos y prolongados que los previstos. Las estimaciones muestran, además, que ese saldo permitiría cubrir los costos de una crisis equivalente a una caída de 5% del PIB. Sugieren, sin embargo, que si el emisor quisiera estar preparado para enfrentar crisis más severas, tendría que acumular un saldo sustancialmente mayor. En ese caso, el Banco contribuiría a estabilizar la tasa de cambio, pero enfrentaría el reto de esterilizar la mayor intervención, para no generar una expansión monetaria que comprometiera sus metas de inflación en el largo plazo, cuando la economía se encaminara hacia su senda de crecimiento potencial.

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